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Thursday 17 October 2019
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Honor al Padre de la Patria

La figura del Padre de la Patria es de obligatoria consulta cuando abordamos la Historia de Cuba. Un día como hoy, pero del año 1873 muere este prócer  revolucionario.

Carlos Manuel de Céspedes y López del Castillo,  el  Padre de la Patria, como lo conocemos los cubanos, nació en Bayamo, antigua provincia de Oriente —actual Granma—  el 18 de abril de 1819. Fue el  líder independentista que inició la Guerra de los Diez Años al levantarse en armas contra el gobierno de  España el 10 de octubre de 1868,  concediéndole la libertad a sus esclavos e invitándoles a unirse a la lucha anticolonialista. Fue Mayor General de nuestro Ejército Libertador y primer presidente de la República de Cuba en Armas.

Dirige las tropas cubanas cuando el 11 de octubre se produce el combate de Yara, primera ofensiva de lo que sería el futuro Ejército Libertador. Su actuación al conocer que sólo quedaban doce hombres es suficiente para reservarle un lugar en la historia de nuestra Patria: «Doce hombres bastan para alcanzar la independencia de Cuba…»

También lidera, junto a otros patriotas la toma de Bayamo, el 20 de octubre de ese mismo año y se le ve junto a Pedro Figueredo en el acto donde por primera vez se entona el Himno Nacional de Cuba.

¿Sabía usted que Carlos Manuel de Céspedes dedicó al  ajedrez gran parte de su tiempo libre, más allá de la simple práctica del deporte? Pues sí y además tradujo del francés Las leyes del Juego de Ajedrez y las publicó en el periódico El Redactor, de Santiago de Cuba.

Con frecuencia jugaba con su ayudante Fernando Figueredo Socarrás. Las piezas y el tablero solía llevarlas, por la manigua, en un burro de carga.

En 1873 se instaló en San Lorenzo, la Sierra Maestra, donde permanece acompañado solamente por su hijo mayor, Carlos Manuel, y  enseña a leer y escribir a los niños. El 27 de febrero de 1874 es sorprendido por una columna de soldados españoles del batallón de San Quintín, posiblemente conducidos hasta allí por la denuncia de algún informante.

Sin escolta alguna intenta defenderse, pues no permite que sus enemigos lo capturen vivo, y ya herido de muerte se despeña por un barranco. Sus restos se encuentran sepultados en el Cementerio Santa Ifigenia, de la ciudad de Santiago de Cuba.




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