Juan Guiteras Gener: un referente de la ciencia matancera

La Atenas de Cuba puede presumir, además de belleza arquitectónica y riqueza cultural, el ser la cuna del considerado padre de la parasitología médica nacional cuyo trascendental periplo lo hizo acreedor del reconocimiento internacional y la inmortalidad histórica.

Y es que el eminente médico, higienista, epidemiólogo, escritor y pedagogo matancero Juan Guiteras Gener, hijo de Eusebio Guiteras Font y Josefina Gener Puñales, nació en esta ciudad el 4 de enero de 1852 y devino, junto a su amigo el también notable estudioso Carlos Juan Finlay, otro célebre investigador de la fiebre amarilla.

Sus enseñanzas primaria y secundaria las cursó en el colegio La Empresa, de propiedad familiar y considerado por José de la Luz y Caballero como «el mejor de España y sus colonias» por la cultura refinada, el amor patriótico y el anhelo independentista hacia Cuba que brotaban de sus discípulos; y del que, en 1867, dos años antes de su clausura por las autoridades españolas, se graduó como Bachiller en Artes.

Guiteras Gener comenzó sus estudios de Medicina en la Universidad de La Habana en 1868, pero la persecución colonial a su familia, justo cuando la Guerra de los Diez Años se gestaba, forzó a los Guiteras-Gener a emigrar hacia los Estados Unidos y establecerse en Filadelfia, donde Juan, esta vez desde la casa de altos estudios de Pensilvania, se graduó en Medicina y Filosofía con una brillante y galardonada sucesión de lauros futuros.

Posteriormente, su prolífica carrera incluyó un largo período de especialización en anatomía patológica y bacteriología en Frankfurt, Alemania y la escuela de Medicina Tropical de Londres, la docencia en Semiología, Patología y Clínica Médicas y Patología General y de las Afecciones Intertropicales en la Alma Máter de Pensilvania, Charleston y La Habana, respectivamente, además de haber sido una de las principales figuras de los servicios en los hospitales de San Luis, Nueva Orleans, Key West, Charleston y la Marina de Guerra de los Estados Unidos, entre otros.

Su dominio de idiomas como el inglés, francés, alemán, portugués y latín impulsó también su producción literaria. Algunos volúmenes como «El Cólera en Cuba», «La Peste Bubónica en La Habana», «El Dengue en Cuba, su importancia y su diagnóstico con la Fiebre Amarilla», y «Recent Discoveries on Malaria and the Mosquito», entre otros, integran su fecunda bibliografía científica, cuyos aportes a la medicina latinoamericana y mundial son evidentes.

Desde 1900 ocupó la cátedra de Patología y Enfermedades Tropicales de la Universidad de La Habana, fundó la Revista de Medicina Tropical, una de las más prestigiosas en la materia, fue uno de los iniciadores en 1902 de la Organización Panamericana de la Salud y, ejerció como director del departamento de Sanidad Pública desde este año hasta 1921, cuando fue nombrado Secretario de Sanidad y Beneficencia, cargo que desempeñó con entereza y decoro.

Desafortunadamente, cuatro días después de ser escogido por el gremio de médicos cubanos que lo admiraba y respetaba cabalmente como presidente de la recién fundada Federación Médica de Cuba, el 28 de octubre de 1925, una afección cardíaca puso fin a la vida del prominente galeno y patriota, cuyo deceso fue un duro golpe a la medicina cubana.

Resumir en pocos líneas la travesía de este grande de la ciencia resulta una tarea titánica, y más cuando no hay dudas de que el legado de Guiteras Gener se mantiene más vivo que nunca. No es sorpresa que cada 4 de enero agasajemos a los trabajadores del sector de la Higiene y la Epidemiología, no solo por la necesaria labor que realizan, sino también por ser continuadores de la obra de este relevante e influyente científico matancero.

 

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