Cuba, 67 años de Revolución: La historia que no se rinde
El amanecer del 1 de enero de 1959 no fue uno más en el calendario cubano. Fue el inicio de una nueva era. Mientras el dictador Fulgencio Batista huía del país, las columnas rebeldes lideradas por Fidel Castro, Camilo Cienfuegos y Ernesto Che Guevara entraban triunfantes en las ciudades, saludadas por un pueblo que, entre lágrimas y vítores, celebraba el fin de la opresión y el nacimiento de una esperanza.
La Revolución cubana no solo derrocó un régimen, transformó radicalmente la estructura social, política y económica de la isla. En sus primeros años, impulsó una profunda reforma agraria, nacionalizó empresas extranjeras, erradicó el analfabetismo y estableció un sistema de salud y educación gratuitos que, aún hoy, son emblemas de su legado.
En medio de un mundo bipolar, Cuba se alzó como símbolo de resistencia frente al imperialismo, abrazando el internacionalismo y la solidaridad con los pueblos del Tercer Mundo.
Hoy, al cumplirse 67 años de aquel triunfo, la Revolución sigue viva, no como un recuerdo estático, sino como una obra en constante construcción. En un contexto global complejo y bajo el peso de un bloqueo económico que persiste, el pueblo cubano continúa defendiendo su soberanía con dignidad.
Las nuevas generaciones, nacidas mucho después de 1959, heredan no solo los logros, sino también los desafíos de mantener viva una utopía que se niega a morir.
Este aniversario coincide con el centenario del natalicio de Fidel Castro, figura central del proceso revolucionario. Su pensamiento, su liderazgo y su visión estratégica siguen marcando el rumbo de una nación que, pese a las adversidades, no ha renunciado a sus principios.
En cada escuela, en cada consultorio médico, en cada acto de solidaridad internacional, late el espíritu de una Revolución que ha sabido reinventarse sin traicionar su esencia.
Cuba celebra, entonces, no solo una fecha, sino una historia de lucha, de sacrificios y de conquistas. Una historia que, a 67 años de su inicio, sigue escribiéndose con la tinta de la dignidad y la voluntad de un pueblo que eligió ser libre.
