Matanzas: fuego en el pantano
La noche del martes último ocurrió un incendio de gran magnitud en la periferia de la ciudad de Matanzas, desde las cercanías del estadio Victoria de Girón hasta la Circunvalación.
Como estoy acostumbrado a presenciar este fenómeno varias veces al año no me alarmé; simplemente cerré puertas y ventanas para evitar que las partículas dispersadas por el fuego penetraran en la casa. Por suerte, el viento soplaba en dirección contraria a mi vivienda, así que no recibí el humo que en otras ocasiones resulta molesto.
Este humo, provocado por la quema de turba del pantano, es perjudicial para la salud, ya que contiene partículas finas y gases tóxicos que pueden irritar las vías respiratorias y agravar afecciones como el asma o enfermedades cardiovasculares.
Además, la exposición prolongada aumenta el riesgo de problemas respiratorios y otros efectos negativos. Por ello, es importante evitar inhalarlo y adoptar medidas de protección, como usar mascarillas o permanecer en interiores cuando la calidad del aire es mala.
Por lo general, estos incendios son provocados por algunos productores de arroz que preparan el terreno para la siembra. Sin embargo, debido a la combustión de la turba, el fuego se les puede descontrolar.
Afortunadamente, el incendio se limitó a un área específica sin extenderse a terrenos aledaños, zonas pobladas o instalaciones cercanas —lo digo porque vivo a unos 300 metros del lugar. Los principales daños afectan a la fauna local, como las clarias (peces gato), biajacas, jicoteas, ratones, ranas y ranas toro.
Desde el primer momento internautas comenzaron a subir fotos que resultaban alarmantes por las altas llamas visibles desde distintos puntos de la ciudad. El fuego preocupó a muchas personas fuera de Matanzas e incluso del país, así como a residentes locales que temían que afectara alguna instalación. Varios conocidos se comunicaron conmigo, pero a todos los tranquilicé.
¿Por qué es tan impresionante el fuego en esta zona?
En áreas pantanosas o cenagosas la vegetación en descomposición (como mangle, juncos y otras especies) acumula materia orgánica que, al no degradarse completamente por falta de oxígeno, forma turba. Este material es altamente inflamable al secarse, lo que permite que el fuego se propague rápidamente e, incluso, avance bajo la superficie. Este fenómeno es habitual en la Ciénaga de Zapata, en Matanzas, donde los daños suelen ser más graves.
En los pantanos también puede generarse metano (un gas inflamable) en ciertos casos. En resumen: fue un incendio de gran escala, pero sin daños humanos o económicos directos, aunque con un impacto significativo en la fauna del lugar.
