Más allá del chikungunya (+audio)
Cuatro meses atrás Elisa Domínguez contrajo el virus del chikungunya. Primero llegó la fiebre alta, seguido de un fogaje intenso, dolor de cabeza y en articulaciones, náuseas y una flojera que no la dejaba mantenerse en pie para cuidar de su esposo, que al mismo tiempo enfermó.
Durante siete días la enfermedad ocupó la casa. El malestar general y la erupción cutánea la obligaron a alternar la cama y el sillón. Pasada la semana la fiebre cedió. El cuadro agudo suele durar poco tiempo. Sin embargo, lo peor estaba por venir.
“Después se me fue agudizando porque cada vez que me levanto tengo dolores en las articulaciones, en los pies, calambre. De noche cuando tengo el cuerpo en reposo me da mucho calambre, mucho dolor en los hombros, en el cuello, y las inflamaciones en las manos me hacen salir de la cama para darme fricción, es terrible, eso no es fácil.
“Y no me deja dormir, me paso la noche entera dando vueltas, acomodando el cuerpo a ver cómo, a ver si se me quita”.
Los esfuerzos físicos y las caminatas en los alrededores de su localidad pueden bastar para desatar una nueva crisis de inflamación en tobillos y dedos de los pies. Elisa recurre al hielo para tratar de aliviarse, aunque a veces el aplicar frío o calor intensifica el dolor, una experiencia que muchos pacientes comparten ante estos cuadros inflamatorios persistentes.
Buscando alivio, decidió ir al consultorio. La doctora le hizo un prechequeo, revisó su estado general y le indicó suplementos vitamínicos y ciertos remedios caseros que tienen gran eficiencia en la medicina natural.
“Yo siento que mi cuerpo no asimiló nada de eso. porque sentí muy poco alivio. Al contrario, me parece y no es idea mía, que me agudizó más porque habían dias que me levantaba aliviada, pero habían otros que me tenía más dolor, más inmovilidad. Y yo misma la suspendí”.
Frente a este panorama, la investigación científica nacional intenta abrir una puerta. A finales de 2025 las autoridades sanitarias iniciaron un ensayo clínico con el medicamento cubano Jusvinza, desarrollado por el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) para tratar la poliartritis residual en convalecientes en chikungunya.
El objetivo es evaluar su seguridad y, sobre todo, su capacidad para reducir el dolor articular, la inflamación e impedir que los pacientes evolucionen hacia formas crónicas más incapacitantes.
Uno de los estudios se realiza en el Hospital Clínico Quirúrgico Faustino Pérez de la provincia, con 120 pacientes, que como Elisa continúan con dolor e inflamación articular más allá de los tres meses después de la enfermedad. De manera paralela se realizan consultas multidisciplinarias en centros de Salud con atención especializada para cada convaleciente.
Mientras la ciencia pone a prueba nuevas alternativas, la vida cotidiana de quienes han padecido chikungunya se mueve entre días buenos y malos.
Foto: Tomada de internet
- Fabianny Rodríguez Domínguez/ estudiante de Periodismo
