13 de febrero de 2026

Radio 26 – Matanzas, Cuba

Emisora provincial de Matanzas, Cuba, La Radio de tu Corazón

Día Mundial de la Radio: Cuba más allá del éter

Honrar la radio es reconocer el poder de una antena para unir voluntades y la vigencia de una voz para defender la verdad

El aire no es un vacío, es el lienzo donde la humanidad ha trazado su crónica más íntima y persistente.

La UNESCO consagró el 13 de febrero como el Día Mundial de la Radio, una fecha que evoca el nacimiento de la emisora de las Naciones Unidas en 1946, dignifica ese milagro cotidiano capaz de transformar la oscilación de una onda en el pulso de una sociedad y rinde tributo a un medio cuya resiliencia lo sitúa como el baluarte definitivo de la palabra frente a la hegemonía de la imagen.

En este panorama global Cuba emerge como una potencia precursora, cuya impronta en el desarrollo de la radiofonía iberoamericana resulta indiscutible. Desde aquel histórico agosto de 1922, cuando la señal de la 2LC surcó el cielo habanero, la Isla asumió un liderazgo técnico y creativo fundamental para el continente.

Aquella gesta de Luis Casas Romero inauguró una era de oro donde la ingeniería y el intelecto cubanos convirtieron el éter en un patrimonio de identidad nacional.

La radio cubana alcanzó su cenit gracias a la invención de una narrativa emocional sin precedentes. Los estudios de la Isla funcionaron como laboratorios del lenguaje dramático moderno; allí| la palabra adquirió una nueva dimensión a través de la radionovela, formato que exportó la sensibilidad insular hacia latitudes remotas.

Esta maestría en la dramaturgia sonora convirtió a locutores y escritores en referentes absolutos, creadores de una estética que privilegiaba la pureza de la dicción y la profundidad del mensaje, elevando así el oficio a una categoría académica.

El protagonismo de este medio en la nación trasciende el ámbito del ocio para instalarse en la raíz de su estructura social. La radio en Cuba opera como un sistema nervioso central; es la voz que orienta ante la tempestad y el aula que difunde la cultura en los sitios más recónditos de nuestra geografía.

La vasta red de emisoras nacionales y locales conforma un tejido de proximidad único, donde la veracidad informativa y el compromiso ético son premisas irrenunciables. En cada hogar, el receptor es un testigo fiel de la historia pequeña y de la gran epopeya colectiva.

La versatilidad de la radio radica en su capacidad para habitar el tiempo del hombre sin imponer la parálisis de la mirada. Mientras el ciberespacio satura los sentidos con estímulos efímeros, la radio propone un diálogo pausado, se adapta a las narrativas del audio digital y el podcasting y se consolida como una compañía invisible naturalmente integrada a la jornada laboral o el descanso.

Su vigencia es la victoria de la imaginación sobre el píxel; es la prueba de que la voz humana posee una calidez y una autoridad que ningún algoritmo puede emular. En su sencillez técnica reside su mayor fortaleza: la de ser la banda sonora de la realidad misma.

Honrar la radio es reconocer el poder de una antena para unir voluntades y la vigencia de una voz para defender la verdad. La historia de este medio es, en última instancia, la crónica de nuestra propia conexión humana, un eco infinito que continúa vibrando con la misma fuerza que el primer día.

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