Timbalaye 2026 volvió a poner la rumba y el cimarronaje en el centro de Matanzas
Matanzas volvió a convertirse este miércoles en escenario de la rumba, la tradición y la memoria con la llegada de la XVIII edición de Timbalaye, La Ruta de la Rumba, una jornada que este año tuvo como eje temático el cimarronaje y su vínculo con la identidad cultural cubana.
El centro cultural Callejón de las Tradiciones acogió desde horas de la mañana el recibimiento a los participantes, el performance de la unidad artística Obba Bi Coso Laye y la mesa de opinión “Prófugos del Látigo”, dedicada al cimarronaje.
La programación incluyó además la presentación de Biografía de un cimarrón, de Miguel Barnet, en saludo a los 60 años de la primera edición de esta novela testimonial, así como la presentación de los proyectos Turbanteras y Por Amor a mi Raíz, acompañados por el emprendimiento afrofeminista Qué Negra y el trabajo en vivo del artista Emilio O’Farrill.
Para Solange Betancur Puñales, presidenta de la asociación vinculada al evento, la presencia de Timbalaye en Matanzas representa una oportunidad para continuar revitalizando una tradición que ya forma parte de la agenda cultural de la ciudad.
El evento reunió a grupos portadores, artistas aficionados, proyectos socioculturales y exponentes de la creación artística vinculados con las tradiciones de origen africano.
Gabriel Suárez, metodólogo de creación artística y literaria del Centro provincial de Casas de Cultura, destacó precisamente esa convergencia de expresiones y generaciones en torno a la celebración.
El tema de la esclavitud también fue abordado desde las artes visuales. Emilio O’Farrill, artista de la plástica y especialista de arte que trabaja la cultura africana, consideró que la temática de esta edición constituye una oportunidad para profundizar en figuras como Esteban Montejo y en el significado del cimarronaje como parte de la construcción y preservación de la identidad cubana.
La jornada concluyó en horas de la tarde, en el Parque de la Aurora del barrio de La Marina, con la Rumba del San Juan al Yumurí en Timbalaye 2026. Allí confluyeron las agrupaciones folclóricas Unión Matancera, Los Matanceros, Los Muñequitos de Matanzas y la Academia La Rumba Soy Yo.
Así, Matanzas vivió una nueva jornada de Timbalaye, donde la rumba no fue solamente música y baile: también fue memoria, resistencia, identidad y una manera de mantener viva la herencia cultural que forma parte de la historia de la ciudad.
