12 de abril de 2024

Radio 26 – Matanzas, Cuba

Emisora provincial de Matanzas, Cuba, «La Radio de tu Corazón»

Artista y activista: ha muerto Harry Belafonte

A los 96 años ha muerto Harry Belafonte, cantante, actor y activista, figura esencial del movimiento por los derechos civiles, amigo incondicional de Cuba.
A los 96 años ha muerto Harry Belafonte, cantante, actor y activista, figura esencial del movimiento por los derechos civiles, amigo incondicional de Cuba. Para muchos era simplmente el Rey del Calypso, o la estrella de cine. Pero para otros era además el luchador incansable, el crítico incisivo de un sistema, el promotor de los derechos humanos. No se puede hablar del artista ignorando al activista. De hecho, muchas veces Belafonte puso en riesgo su carrera artística por su labor social. Amigo cercano de Martin Luther King Jr., recibía una y otra vez al líder en su apartamente en Nueva York, para sostener largos debates sobre la estrategia, o sencillamente, para escapar momentáneamente de las presiones del día a día. Alguna vez le preguntaron que cuándo, como artista, decidió convertirte en activista. «Fui activista mucho antes de convertirme en artista. Ambos se sirven mutuamente, pero el activismo es lo primero», respondió en una entrevista. Y no fueron pocas las realizaciones de esa lucha. Asimió el movimiento por los derechos civiles como un empeño global. Organizó una campaña contra el apartheid en Sudáfrica y fue amigo personal de Nelson Mandela. Consiguió apoyo para campañas contra el VIH/SIDA y fue embajador de Buena Voluntad de Unicef. Suya fue también la idea de grabar uno de los más célebres temas de la década, We Are the World, que reunió a una constelación de estrellas del pop y el rock para recaudar dinero para aliviar la hambruna en África. Hasta el final Belanfonte defendió su arte, estrechamente ligado a su labor política y social. Lo sostenía su coherencia, su firmeza, el convencimiento de que podía construirse un mundo mejor. A las críticas de sus adversarios respondía con sólidos argumentos. Nunca olvidó sus orígenes, la humildad de su familia. Admirador de Fidel Castro, profesó por Cuba una amistad incondicional. Hizo suyas muchas de las causas de la Revolución. Y aquí recibió siempre cariño y respeto. Aquí se sintió siempre en casa.

A los 96 años ha muerto Harry Belafonte, cantante, actor y activista, figura esencial del movimiento por los derechos civiles, amigo incondicional de Cuba. Para muchos era simplmente el Rey del Calypso, o la estrella de cine. Pero para otros era además el luchador incansable, el crítico incisivo de un sistema, el promotor de los derechos humanos. No se puede hablar del artista ignorando al activista. De hecho, muchas veces Belafonte puso en riesgo su carrera artística por su labor social. Amigo cercano de Martin Luther King Jr., recibía una y otra vez al líder en su apartamente en Nueva York, para sostener largos debates sobre la estrategia, o sencillamente, para escapar momentáneamente de las presiones del día a día. Alguna vez le preguntaron que cuándo, como artista, decidió convertirte en activista. «Fui activista mucho antes de convertirme en artista. Ambos se sirven mutuamente, pero el activismo es lo primero», respondió en una entrevista. Y no fueron pocas las realizaciones de esa lucha. Asimió el movimiento por los derechos civiles como un empeño global. Organizó una campaña contra el apartheid en Sudáfrica y fue amigo personal de Nelson Mandela. Consiguió apoyo para campañas contra el VIH/SIDA y fue embajador de Buena Voluntad de Unicef. Suya fue también la idea de grabar uno de los más célebres temas de la década, We Are the World, que reunió a una constelación de estrellas del pop y el rock para recaudar dinero para aliviar la hambruna en África. Hasta el final Belanfonte defendió su arte, estrechamente ligado a su labor política y social. Lo sostenía su coherencia, su firmeza, el convencimiento de que podía construirse un mundo mejor. A las críticas de sus adversarios respondía con sólidos argumentos. Nunca olvidó sus orígenes, la humildad de su familia. Admirador de Fidel Castro, profesó por Cuba una amistad incondicional. Hizo suyas muchas de las causas de la Revolución. Y aquí recibió siempre cariño y respeto. Aquí se sintió siempre en casa.

A los 96 años ha muerto Harry Belafonte, cantante, actor y activista, figura esencial del movimiento por los derechos civiles, amigo incondicional de Cuba.

Para muchos era simplemente el Rey del Calypso o la estrella de cine. Pero para otros era además el luchador incansable, el crítico incisivo de un sistema, el promotor de los derechos humanos.

No se puede hablar del artista ignorando al activista. De hecho, muchas veces Belafonte puso en riesgo su carrera artística por su labor social.

Amigo cercano de Martin Luther King Jr., recibía una y otra vez al líder en su apartamento en Nueva York, para sostener largos debates sobre la estrategia o, sencillamente, para escapar momentáneamente de las presiones del día a día.

Alguna vez le preguntaron que cuándo, como artista, decidió convertirte en activista. «Fui activista mucho antes de convertirme en artista. Ambos se sirven mutuamente, pero el activismo es lo primero», respondió en una entrevista.

Y no fueron pocas las realizaciones de esa lucha. Asumió el movimiento por los derechos civiles como un empeño global. Organizó una campaña contra el apartheid en Sudáfrica y fue amigo personal de Nelson Mandela. Consiguió apoyo para campañas contra el VIH/SIDA y fue embajador de Buena Voluntad de Unicef.

Suya fue también la idea de grabar uno de los más célebres temas de la década, We Are the World, que reunió a una constelación de estrellas del pop y el rock para recaudar dinero para aliviar la hambruna en África.

Hasta el final Belafonte defendió su arte, estrechamente ligado a su labor política y social. Lo sostenía su coherencia, su firmeza, el convencimiento de que podía construirse un mundo mejor. A las críticas de sus adversarios respondía con sólidos argumentos. Nunca olvidó sus orígenes, la humildad de su familia.

Admirador de Fidel Castro, profesó por Cuba una amistad incondicional. Hizo suyas muchas de las causas de la Revolución. Y aquí recibió siempre cariño y respeto. Aquí se sintió siempre en casa.

  • Yuris Nórido/ Cubasí

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