
Mi entrevistado posee dos virtudes innegables y muy oportunas: primero haber sido partícipe del hecho histórico que intento describir y segundo, por avatares de esta vida, ostenta la condición de Doctor en Ciencias Históricas, ganada en buena lid en Bulgaria hace ya unos cuantos años.
Los días de la euforia
Si bien su vista le traiciona, el impedimento le refuerza la memoria y de qué forma porque aunque intenta presentar los hechos desde el recurrente punto de vista académico, le resulta imposible sustraerse de las múltiples emociones que le atenazan desde su casa en la calle Capricho, en las alturas de la ciudad y donde su verbo pausado a veces y vibrante otras, nos exhibe en llamativa secuencia cinematográfica la euforia del matanceros en los días iniciales de enero de 1959.
Tres momentos anteriores al paso de la Caravana
Desde la madrugada del Primero de enero, integrantes del MR-26-7 y de otras organizaciones comprometidas con el Ejército Rebelde, secundadas por el yumurino; tomaron la jefatura de la Policía, apresaron al sanguinario capital Salas Cañizares y se dio libertad a los revolucionarios detenidos.
Igual suerte corrió el Escuadrón 41 de la Guardia Rural, mientras el Regimiento Plácido, fue tomado por Camilo Cienfuegos el dos de enero y su mando traspasado al Capitán William Gálvez.
En este contexto, la alegría fue interrumpida el cinco de enero, cuando el expedicionario del Granma, matancero de nacimiento y combatiente Rebelde; el Comandante Horacio Rodríguez, es inhumado en el cementerio de la ciudad, luego de su asesinato en Manzanillo.
Arnaldo, a vuela pluma estos son tres de los sucesos más importantes de esos días en Matanzas. Sin embargo para el historiador y partícipe, ¿Qué fue lo que más le impresionó?
AJC: Me llaman la atención varios aspectos: en primer lugar la disposición de Fidel a tener un contacto directo con el pueblo desde que entra en Matanzas. Fidel conversa con el pueblo en Perico, Colón, Jovellanos; en el mismo acto aquí en la ciudad, en el que se queja que se encuentra en los balcones del antiguo ayuntamiento, muy alejado de la población.
Con los matanceros dialogó durante dos horas y 20 minutos. Conoció de primera mano que necesitaban los matanceros con mayor urgencia. Resolvió la intensión de parcelación y venta de los terrenos del estadio Palmar de Junco y esa misma noche, encargó solucionar las dificultades con el acueducto de la ciudad, que se encontraba en muy malas condiciones.
Como dato interesante, es el único caso donde él duerme fuera de la línea que va siguiendo, es decir, la carretera central.
Recordemos que cuando termina el acto en Matanzas, sostiene encuentros con dirigentes y acude a una conferencia de prensa con periodistas extranjeros y de ahí marcha hacia Varadero. Duerme en el hotel Internacional, en la habitación 543 y luego viaja a la ciudad de Cárdenas.
Es la única vez que en su recorrido se detiene para ver a una persona, que en este caso fue la madre de José Antonio Echevarría.
Temprano estuvo en Cárdenas, se entrevistó con ella durante más de dos horas en un encuentro privado, del que no hubo trascendidos.
Otra cuestión a destacar es que Fidel en Matanzas se ha separado de la caravana de la Libertad con una pequeña escolta y Celia Sánchez para hacer la visita a Varadero y Cárdenas. Luego regresa a Matanzas y se une a la columna para continuar su rumbo hacia la capital cubana.
P: Y en los días anteriores al paso de la Caravana, ¿Qué aconteció en Matanzas?
AJC: Ya mencionabas los más importantes, pero el dos de enero, Camilo, por orientaciones de Fidel pasa por nuestra ciudad y rinde, totalmente desarmado, al Regimiento 4 Plácido que tenía muchas posibilidades logísticas y militares de hacer frente a cualquier actividad revolucionaria.
Camilo nombra al entonces capitán William Gálvez al frente del regimiento. Hay un momento en que un oficial de la tiranía le pregunta a Camilo que cómo van los barbudos a dirigir un ejército organizado, a lo que Camilo le contesta: “De la misma forma en que ese ejercito perdió la guerra con nosotros que somos guerrilleros”. Acto seguido continúa hacia la Habana a ocupar Columbia.
Apenas unas horas después pasa el Che, quien ratifica a William Gálvez como jefe militar en Matanzas y en el sindicato de los trabajadores telefónicos, que estaba en el callejón de San Severino, el Che comparte con los matanceros, hasta que parte hacia el hotel Río Mar, al conocer de la noticia de que unos seguidores de Mansferrer habían desatado un tiroteo.
Resuelto el incidente y desarmados los implicados, continúa viaje hacia la Habana, para ocupar La Cabaña.
Te cuento esto para que tengas noción de que el matancero conoció de estas visitas y como las vivió profundamente, fueron sucesos que alimentaban la euforia, sí, es la palabra: euforia.
P: Y ante la cercanía de la Caravana, ¿cómo actuó el matancero?
AJC: El entusiasmo revolucionario del matancero era muy grande, se seguía muy de cerca a Radio Rebelde y a la cadena nacional de emisoras que daban a conocer el recorrido de la caravana que en el día 7 entraría a Matanzas.
Las personas aunque no conocían a qué hora entrarían a la ciudad, desde muy temprano, se dieron cita en el parque de la Libertad y allí permanecieron hasta bien entrada la noche, cuando acontece el encuentro con Fidel quien hace un discurso extenso, que le toma la primera hora de la madrugada.
P: Por cierto, se conserva la transcripción de ese primer discurso de Fidel en Matanzas. ¿Tiene referencias de que se atesore una descripción de la conferencia de prensa que luego ofreciese a periodistas locales e internacionales?
AJC: Al menos yo no conozco que se disponga de detalles de ese encuentro, es posible que algún matancero atesore el material sobre ese momento. Porque la prensa matancera de la época no ofreció pormenores de ese encuentro. Sí, del discurso en el parque de la Libertad que hemos podido estudiar.
P: Algún detalle, Arnaldo, interesante de la visita de Fidel a Matanzas ese siete de enero de 1959.
AJC: En ese encuentro con Fidel en la ciudad de Matanzas, se le propuso la idea de construir un monumento a los mártires matanceros que participaron en el Moncada, el Granma, la Sierra y la lucha clandestina.
Y Fidel consideró que sí, pero a seguidas expresó que el mejor homenaje a todos ellos, sería la propia obra de la Revolución. Fueron días de verdadera euforia.