23 de julio de 2024

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Chaplin, Tiempos modernos y el FBI

Los vagabundos son personajes recurrentes en el cine, pero ninguno ha calado más hondo, ni se ha ganado el cariño de tantos cinéfilos como Charlot, el icónico personaje interpretado por Charles Chaplin.

Cartel de la película Tiempos modernos.

Los vagabundos son personajes recurrentes en el cine, pero ninguno ha calado más hondo, ni se ha ganado el cariño de tantos cinéfilos como Charlot, el icónico personaje interpretado por Charles Chaplin.

Tanto Chaplin, como Charlot, constituyen referentes indiscutidos en el mundo de las cámaras y claquetas, y marcaron especialmente la época del cine mudo. El vagabundo fue interpretado en más de cien películas entre 1914 y 1936, cuando tuvo su última aparición en el largometraje Tiempos modernos.

Tiempos modernos

Tiempos modernos se estrenó un 5 de febrero de 1936. Es considerada una obra maestra del cine mudo y una de las más importantes de la filmografía de Charles Chaplin, quien además es su guionista y director. La película destaca por la brillante actuación de su protagonista y la creativa combinación y equilibrio entre la comedia y el drama.

El vagabundo, que en esta ocasión viste un overol y es un proletario, resulta el centro de una obra monumental que destaca entre sus valores por ser atemporal, ya que muchos de los problemas que denuncia aún siguen presentes en las sociedades de consumo.

Inspirada en el desarrollo industrial del capitalismo de los Estados Unidos a inicios del siglo XX, constituye una fuerte e inteligente crítica al sistema económico y social de su época, con un fuerte trasfondo político. Sin duda alguna representa el grito de desesperación de las clases trabajadoras.

Para el momento de su estreno, ya el cine sonoro había hecho su aparición, y si bien Chaplin valoró –incluso grabó, pero finalmente desestimó– incorporarle diálogos sonoros a su personaje, se decantó por lo tradicional, lo que no evitó que fuera un éxito para la crítica y los espectadores. No obstante, en una pequeña escena se deja escuchar por primera y única vez en la historia del cine la voz de Charlot.

Tiempos modernos fue la última aparición del famoso vagabundo en un largometraje. Chaplin no volvería a utilizar el personaje en ninguna de sus películas, salvo en unos escasos cortos. Para la mayoría de los especialistas, la película cierra la era del cine mudo, ya que las técnicas propias del género, como los cuadros de texto, no se volverían a emplear.

El FBI contra Chaplin

Para los cuerpos de espionaje estadounidenses siempre ha resultado incómodo que en Hollywood se cuestione el sistema político; por ello, los creadores de cine han estado sometidos a un estricto control del FBI. Charles Chaplin no sería la excepción.

La primera información que aparece en el expediente del FBI sobre el famoso comediante es del 15 de agosto de 1922, cuando un agente secreto informó que el artista había ofrecido una fiesta al líder obrero William Z. Foster, a la que asistieron miembros del “partido bolchevique”. Desde esa fecha, hasta su salida de los Estados Unidos en 1952, no cesaría el acoso de la agencia encabezada por Edgar Hoover.

Edgar Hoover. Director del FBI de 1924 a 1972.

El origen judío de Chaplin y sus pronunciamientos en contra del fascismo fueron motivos también para la persecución del FBI; en la época –previa al estallido de la Segunda Guerra Mundial– el tema era sensible en Hollywood, al grado de que algunas de las personas más influyentes de la industria mostraban simpatías por esa ideología.

Serán precisamente los atributos de Tiempos modernos y posteriormente los de El gran dictador (1940) los que sellarían su destino en los Estados Unidos. Por sus contenidos políticos y la crítica al sistema capitalista, sería acusado absurdamente de comunista, lo cual siempre negó. El FBI atesoraba como “evidencias” el haber asistido a un concierto de Dmitri Shostakóvich, estrecharle la mano a un director de cine ruso, asistir al estreno de una película de esta nacionalidad o la aparición en Pravda, principal diario soviético, de un reportaje sobre sus películas.

Lo cierto es que Hoover –quien tenía obsesión por Chaplin– se encargó de destruir la reputación del comediante. En 1942 apareció en los medios la primera acusación de comunista en su contra y al año siguiente se encargó de que la actriz Joan Barry, amante del actor, lo demandara ante los tribunales, por el reconocimiento de una paternidad. Ello fue comidilla de la prensa en su detrimento durante dos años, llegando a ser acusado de ser un “lascivo comunista que desea burlarse de la sociedad y del público que lo ha llevado a la cumbre del éxito y la fama”.

Para desarrollar dicha campaña, el FBI recurrió a Hedda Hopper, en aquel entonces célebre columnista de chismes sobre Hollywood, quien se encargaría de intentar destruir su imagen. Ello tuvo el efecto deseado y Chaplin fue condenado por la opinión pública y su fama de comunista se extendió. En pleno auge del macartismo fue considerado un hombre peligroso, por lo que en 1947 el Comité de Actividades Antiestadounidenses lo acusó de comunista y comenzó a presionar para que fuese deportado del país. En noviembre de 1948 sería incluido en el índice de seguridad del gobierno, ya que para estas fechas se le veía como “espía soviético” que realizaba “enormes actividades subversivas”.

Edgar Hoover y los directivos del FBI le mentían a la opinión pública, conocían desde hacía varios años que las acusaciones eran infundadas. En un informe fechado el 29 de diciembre de 1949, reflejan:

Se ha establecido que no existen testigos que confirmen si Chaplin ha sido miembro del Partido Comunista en el pasado, si actualmente lo es, o si ha contribuido a las finanzas del Partido Comunista.

Pero ello no detuvo a la agencia. En 1952, y aprovechando un viaje por Europa de Chaplin, Hoover se las ingenió para que el Servicio de Inmigración y Naturalización lo declarase persona non grata y así no pudiera retornar al país. Desde 1953 pasaría a residir en Suiza.

Charles Chaplin regresó a Estados Unidos cuando Hollywood le rindió homenaje en 1972, a modo de arrepentimiento, por su brillante carrera artística.

El FBI no cerró su extenso e inútil expediente a causa del exilio de más famoso comediante de todos los tiempos, continuó expiándolo en Europa. Las últimas informaciones tratan sobre el robo de su cadáver.

¿Habrá tenido que ver en algo el FBI?

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