El Barça roza la hazaña y se queda a un gol de la final
El FC Barcelona se quedó a las puertas de una remontada histórica en la vuelta de las semifinales de la Copa del Rey. Tras el contundente 4-0 encajado en la ida en Madrid ante el Atlético de Madrid, el conjunto azulgrana regresó a su estadio decidido a cambiar el guion. Ganó 3-0, pero el global no fue suficiente para avanzar a la final.

Foto: Tomada de el Chiringuito
Desde el primer minuto, el equipo dirigido por Hansi Flick asumió el control absoluto del balón y encerró al bloque rojiblanco en su área. El plan era claro: intensidad, amplitud por las bandas y asedio constante. La ausencia de un nueve de referencia como Robert Lewandowski se notó en varios centros que no encontraron rematador.
La figura emergente fue Lamine Yamal. El joven extremo desbordó con frecuencia, rompió líneas y lideró la ofensiva. A la media hora de juego firmó una asistencia precisa que Marc Bernal convirtió en el 1-0, irrumpiendo en el área con determinación de delantero.
Antes del descanso, un penal sobre Pedri amplificó la esperanza. Raphinha, capitán y encargado habitual desde los once metros, transformó el 2-0 en el tiempo añadido. El estadio empujaba y el vestuario creyó.
En la segunda mitad llegó el golpe que puso a temblar la eliminatoria. Otra aparición de Marc Bernal significó el 3-0 y dejó al Barcelona a un solo gol de igualar el marcador global. La remontada dejó de ser utopía para convertirse en posibilidad real.
El Atlético de Madrid, fiel al libreto de Diego Simeone, resistió con un bloque bajo y ordenado. La prioridad fue sostener la ventaja conseguida en la ida. En ese ejercicio defensivo destacó el arquero argentino Juan Musso, decisivo con varias atajadas que evitaron el cuarto tanto azulgrana.
El empuje final del Barcelona no alcanzó. Faltó precisión en el último toque y serenidad en el área. El 3-0 resultó insuficiente y el global de 4-3 selló la eliminación.
Más allá del esfuerzo, el desenlace vuelve a señalar los errores defensivos que condenaron al equipo en la ida. El Barça mostró carácter y capacidad de reacción, pero pagó caro una primera noche en Madrid que terminó siendo determinante. La final de la Copa del Rey se jugará sin los azulgranas.
