Memorias de tres amores inolvidables
Cuando Marilyn Monroe murió el 4 de agosto de 1962, Joe Dimaggio se encargó durante 20 años que recibiera en su tumba media docena de rosas tres veces por semana
517384406
Primer amor:
Considerado el bateador más integral de su época (1935 a 1951) en
las Grandes Ligas estadounidenses, con los Yankees de New York, Joe Dimaggio se convirtió en ídolo de grandes multitudes, cuando en 1941 implantó una marca que aún perdura de 56 juegos consecutivos
bateando hit.
Considerado el bateador más integral de su época (1935 a 1951) en
las Grandes Ligas estadounidenses, con los Yankees de New York, Joe Dimaggio se convirtió en ídolo de grandes multitudes, cuando en 1941 implantó una marca que aún perdura de 56 juegos consecutivos
bateando hit.
En trece temporadas con ese equipo tuvo promedio ofensivo
de 325. Estuvo como combatiente en la Segunda Guerra Mundial, por lo que perdió tres años de juego. Su nombre aparece en el Salón de la
Fama de Cooperstown, entre los Inmortales del Béisbol.
de 325. Estuvo como combatiente en la Segunda Guerra Mundial, por lo que perdió tres años de juego. Su nombre aparece en el Salón de la
Fama de Cooperstown, entre los Inmortales del Béisbol.
Fue un jugador de grandes atrapadas, al decir del periodista Leslie
Rodríguez, una fuera del terreno, al conquistar a una de las mujeres
más codiciadas de aquellos años, la actriz Marilyn Monroe, con la que
se casó en 1954. Siempre vivió enamorado de ella.
Rodríguez, una fuera del terreno, al conquistar a una de las mujeres
más codiciadas de aquellos años, la actriz Marilyn Monroe, con la que
se casó en 1954. Siempre vivió enamorado de ella.
Cuando la célebre actriz, cantante y bailarina murió el 4 de agosto de
1962, Joe se encargó durante 20 años que recibiera en su tumba media docena de rosas tres veces por semana. Nunca volvió a casarse. Además de destacado pelotero fue un elegante enamorado.
1962, Joe se encargó durante 20 años que recibiera en su tumba media docena de rosas tres veces por semana. Nunca volvió a casarse. Además de destacado pelotero fue un elegante enamorado.
Segundo amor:
Otro amor difícil, por las circunstancias que les tocó vivir, fue el
del boxeador cubano Evelio Mustelier, conocido en el mundo deportivo como Kid Tunero y la francesa Yollet Yol.
Otro amor difícil, por las circunstancias que les tocó vivir, fue el
del boxeador cubano Evelio Mustelier, conocido en el mundo deportivo como Kid Tunero y la francesa Yollet Yol.
Evelio nació en Las Tunas el 19 de mayo de 1910. Comenzó a boxear muy joven en Banes, provincia de Holguín, hasta trasladarse hacia La
Habana, donde ganó muchos combates en la división semi pesada. A los 21 años se trasladó para Barcelona, España, donde se radicó y conoció a su futura esposa, con la que vivió un tiempo en Francia.
Habana, donde ganó muchos combates en la división semi pesada. A los 21 años se trasladó para Barcelona, España, donde se radicó y conoció a su futura esposa, con la que vivió un tiempo en Francia.
En su carrera ganó 111 peleas, de ellas 35 por la vía del fuera de combate. Entre sus triunfos aparecen cuatro frente a campeones mundiales.
Al comenzar la Segunda Guerra Mundial el cubano se encontraba fuera de París, donde había dejado a su esposa y dos hijos, que fueron
recluidos en un campo de concentración por las tropas nazis.
recluidos en un campo de concentración por las tropas nazis.
Estuvo cuatro años tratando de hacer contactos con su familia, sin
tener noticias, y en las que se mantuvo fiel a Yollet, con la
esperanza de que estuviera viva junto a sus hijos.
tener noticias, y en las que se mantuvo fiel a Yollet, con la
esperanza de que estuviera viva junto a sus hijos.
Al finalizar la guerra -por suerte- los encontró y decidió
trasladarse a Cuba, donde estuvo un tiempo e incluso efectuó su último combate en 1948 en La Habana frente al panameño Harrong Barrows, al cual ganó. Decidieron retornar a Barcelona y allí se dedicó a entrenar a púgiles profesionales. En la llamada ciudad Condal falleció el 9 de octubre de 1992, sus restos descansan juntos a los de su esposa Yollet: el amor de su vida.
trasladarse a Cuba, donde estuvo un tiempo e incluso efectuó su último combate en 1948 en La Habana frente al panameño Harrong Barrows, al cual ganó. Decidieron retornar a Barcelona y allí se dedicó a entrenar a púgiles profesionales. En la llamada ciudad Condal falleció el 9 de octubre de 1992, sus restos descansan juntos a los de su esposa Yollet: el amor de su vida.
Tercer amor:
Basilio “El Brujo” Rosell fue un destacado lanzador derecho de
béisbol que nació en el poblado matancero de Los Arabos en 1902 y
falleció en la capital de México el 15 de noviembre de 1994.
Basilio “El Brujo” Rosell fue un destacado lanzador derecho de
béisbol que nació en el poblado matancero de Los Arabos en 1902 y
falleció en la capital de México el 15 de noviembre de 1994.
Acumuló una amplia carrera en este deporte desde los años 20 del siglo XX, en el béisbol profesional cubano, en las Ligas Negras y
principalmente en México, donde tuvo sus mejores actuaciones, al
extremo que su nombre aparece recogido en el Salón de la Fama de ese país hermano.
principalmente en México, donde tuvo sus mejores actuaciones, al
extremo que su nombre aparece recogido en el Salón de la Fama de ese país hermano.
En el tiempo que jugaba con los Cubans Stars, en una visita a la
ciudad estadounidense de San Luis fue flechado por Cupido, según
explica en su formidable libro La Gloria de Cuba, el catedrático de la Universidad de Yale, el cubano Roberto González Echevarría, tomado de un libro de entrevistas de la mexicana Cristina Pacheco.
ciudad estadounidense de San Luis fue flechado por Cupido, según
explica en su formidable libro La Gloria de Cuba, el catedrático de la Universidad de Yale, el cubano Roberto González Echevarría, tomado de un libro de entrevistas de la mexicana Cristina Pacheco.
En la mencionada ciudad Basilio conoció a una joven y deliciosa
bailarina llamada Josephine, que más tarde se convertiría en
Josephine Baker. La atracción fue mutua y vivieron un romance. Años después, siendo ya una estrella, Josephine se encontraba en Ciudad
México, y «El Brujo» se presentó, se hizo anunciar y lo llevaron al
camerino.
bailarina llamada Josephine, que más tarde se convertiría en
Josephine Baker. La atracción fue mutua y vivieron un romance. Años después, siendo ya una estrella, Josephine se encontraba en Ciudad
México, y «El Brujo» se presentó, se hizo anunciar y lo llevaron al
camerino.
Según recuerda el cubano: “nos quedamos mirándonos,
inmóviles, y yo no sé por qué, simplemente, los dos nos pusimos a llorar… Será que en el encuentro nos dimos cuenta que el tiempo había pasado… Después jamás nos vimos. Su muerte me dolió. La quise mucho: ¡era tan bella!”.
inmóviles, y yo no sé por qué, simplemente, los dos nos pusimos a llorar… Será que en el encuentro nos dimos cuenta que el tiempo había pasado… Después jamás nos vimos. Su muerte me dolió. La quise mucho: ¡era tan bella!”.
