El precio del transporte sube como el aceite en Matanzas
El transporte en la ciudad de Matanzas nunca ha sido su punto fuerte. Hemos tenido etapas regulares, malas y muy malas. Pero la de hoy pertenece, sin dudas, a esta última categoría.
Aunque antes existían algunos ómnibus como la panorámica, las de centros de trabajo o las arrendadas y todavía quedaban choferes con vergüenza que recogían pasajeros en carros estatales, la ciudad ya se movía, en gran medida, mediante carritos eléctricos o de combustible: los llamados «riquimbilis».
Los eléctricos, que cobran diez pesos en moneda nacional y los privados, que cobraban 50 (aunque algunos ya han subido el precio), lograban suplir parcialmente la ausencia del transporte estatal.
En cuanto al transporte intermunicipal, cuya disminución era evidente desde hace tiempo, hoy casi no existe. La opción es, prácticamente, el sector particular.
Respecto a las conexiones entre provincias, el Ministerio de Transporte diseñó un nuevo itinerario terrestre y ferroviario. Sin embargo, en el caso de Matanzas, el problema se agrava por la ubicación intrincada de la terminal interprovincial.
Entiendo (y creo que mis lectores también lo harán) que, ante este bloqueo del acceso a los combustibles fósiles por parte de los Estados Unidos, si algo tiene que moverse, prefiero que sean las ambulancias, los taxis que apoyan la hemodiálisis, los pacientes oncológicos, el personal de Salud y la logística de alimentos y medicinas.
Pero todo este panorama indica que urge un encuentro entre transportistas privados y el gobierno para organizar rutas con carritos eléctricos y establecer procesos que no impacten con tanta fuerza en la calidad de vida del pueblo.
Porque hoy, con la venta de gasolina en dólares y mediante ticket, el precio del combustible ya supera los dos mil pesos en la calle, sin tope alguno… y seguirá subiendo, como ha sucedido con el aceite.
Los gobiernos municipales y sus intendencias tienen autonomía para adoptar decisiones y controlar la actividad de un sector vital como el transporte, que incide directamente en los procesos económicos y sociales.
