Todas las vidas de la CTE Guiteras

Siempre lo he dicho, la Central Termoeléctrica (CTE) Antonio Guiteras tiene más vidas que un gato, y eso es una suerte. Las razones son evidentes. En eso volví a pensar cuando después de 40 horas, la luz se hizo en mi casa.
Admiración es un término pobre para lo que merecen allí directivos y trabajadores. Como muchas otras en el país, la CTE matancera ya venció su vida útil en explotación, estimada de 30 a 35 años. A ese envejecimiento se une el daño provocado por el uso del crudo nacional, fundamentalmente en los CAR y en la caldera, una afectación a su calidad funcional, empeorada por los efectos del bloqueo de los Estados Unidos al único plantel cubano con tecnología francesa.
Eso magnifica a la gente de la central Guiteras, la fuerza propia, la de apoyo, la que va allí con el mismo deseo de que siga rindiendo.
La planta cumplirá en marzo del 2025, 37 años de su primera sincronización al SEN el 19 de marzo de 1988.
La Guiteras está “jugando” en tiempo extra. Habría que aplaudirla, incluso, si tira y no anota gol, “pero eso no va con nosotros. Tenemos que ganar”, una vez me dijo en tono desafiante Yisel Morejón, la joven dirigente sindical.
De la entrega y lealtad de los hombres y mujeres de Guiteras, nunca podríamos tener dudas, asegura Osmar Ramírez Ramírez, secretario general de la Central de Trabajadores de Cuba en la provincia de Matanzas, un sentimiento respaldado por quienes, desde lo justo, miramos con orgullo a los hacedores de la luz.
Ojalá la Guiteras siga teniendo más vidas que un gato.