Percibir el riesgo que dejan los efectos del cambio climático

Que Matanzas con sus costas bajas o muy bajas es de los territorios más vulnerables del país por la elevación del nivel del mar, ya no es novedad.

Y es que la provincia cuenta con diversidad de paisajes entre los que se destacan playas, humedales, suelos agrícolas y acuíferos subterráneos, que se verían afectados con el avance de la cuña salina, la erosión y la pérdida de terreno firme.

A ello se suma que las características físico-geográficas de la provincia permiten igualmente el desarrollo de actividades vitales para la economía cubana como son la agricultura, el petróleo y el turismo, estos últimos asentados fundamentalmente en las zonas costeras.

De ahí que la implementación del Plan de Estado para el Enfrentamiento al Cambio Climático, Tarea Vida, se extienda al territorio matancero con acciones en las que intervienen unos 30 organismos y empresas.

Dentro de esos ejercicios sobresale el del Centro Meteorológico donde sus especialistas perfeccionan los estudios de escenarios futuros 2030–2050 para la disponibilidad de agua y los paquetes tecnológicos para el enfrentamiento al cambio climático en la actividad agropecuaria.

En la Estación Experimental de Pastos y Forrajes Indio Hatuey se desarrollan modelos de agricultura resiliente y baja en carbono, además de los proyectos BASAL y Cubaenergía con guías de ordenamiento ambiental y energético para el municipio.

Por su parte, en la Empresa de Investigaciones y Proyectos de Recursos Hidráulicos se trabaja en obras dirigidas a reducir inundaciones en ciénagas y litorales.

En ese grupo se insertan los profesores de la Universidad de Matanzas que de conjunto con los especialistas de la Unidad de Medio Ambiente del CITMA y el Centro de Servicios Ambientales realizan la valoración económica de bienes y servicios en zonas costeras, humedales y áreas de producción agrícola.

De las tareas ejecutadas en la provincia los mayores impactos se constatan en el incremento de la calidad de vida de la población con acceso seguro al agua potable, la ejecución de inversiones como la reparación del Canal de Soplillar y la desobstrucción del sistema de alcantarillas, además de la introducción de nuevas tecnologías como las plantas desalinizadoras.

También se suman las mejoras en los servicios ecosistémicos en varios sectores de la playa de Varadero, la declaración de fincas bajo el enfoque de Manejo Sostenible de Tierra, así como el incremento de la cobertura boscosa y de fuentes renovables de energía que reducen las emisiones de Gases de Efecto Invernadero.

Este programa que llega a las comunidades con el ejercicio de buenas prácticas para la intervención sostenible de los procesos, permite que la población matancera incremente la percepción sobre el riesgo que dejan los efectos del cambio climático.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *