Mercado cambiario: de recuperación y soberanía
Avanzar en la estabilidad del tipo de cambio no se alcanza solo con la apertura de un mercado cambiario oficial. Foto: Endrys Correa Vaillant
¿Es necesario recuperar el mercado cambiario oficial en nuestro país? ¿Qué beneficios traería para nuestra economía? ¿Por qué ha sido tan difícil lograrlo? ¿Cuáles son los principales retos para su reapertura? ¿Qué papel juega un medio digital como El Toque en este escenario?
Con estas interrogantes, el programa Cuadrando la Caja, de la Televisión Cubana, abordó, recientemente, uno de los temas más debatidos en Cuba en la actualidad.
«Una economía abierta como la nuestra, depende mucho de sus relaciones con el exterior, y el mecanismo para conectar la economía interna con la externa es a través del cambio de moneda nacional por moneda extranjera, algo que normalmente se hace mediante las instituciones del sistema financiero», explicó Ian Pedro Carbonell, director de Políticas Macroeconómicas, del Banco Central de Cuba (BCC).
Destacó la importancia de tener un mercado cambiario oficial, que le dé convertibilidad a la moneda nacional y, por tanto, las empresas y todos los actores económicos puedan cerrar sus ciclos productivos de forma legal y desarrollar su actividad de la mejor manera posible.
«Es muy difícil regular una economía como la nuestra, sin un mercado cambiario que funcione, y, sobre todo, que lo haga reflejando la realidad», coincidió, durante el debate, el doctor en Ciencias Ayuban Gutiérrez, profesor de la Universidad de La Habana y vicepresidente primero de la Asociación Nacional de Economistas y Contadores de Cuba (anec).
Sobre la manera en que el tema impacta en los cubanos, Carlos Miguel Pérez, presidente de la mipyme privada Dofleini, explicó que al estar trabajando con una moneda que fluctúa constantemente, los actores económicos, para protegerse, casi siempre aumentan sus precios un poco más, debido a la posibilidad de que se incremente el valor del dólar en cuestión de pocos días.
«Muchos emprendedores necesitan insumos en divisas, y trasladan a los precios esta inestabilidad y volatilidad del dólar», dijo.
«Esta es una primera distorsión que está trayendo este tema». Lo segundo es que los contratos a largo plazo se complejizan extremadamente, porque es prácticamente imposible prever, en el curso de un año, cuánto podría fluctuar la moneda.
El problema incide, incluso, en las exportaciones, y hace que la tasa de referencia oficial (120 pesos equivalentes a un dólar), tan distanciada de la que opera en la práctica, provoque que para muchos actores económicos no sea atractivo exportar, añadió.
«Esto genera un círculo vicioso porque, si no exportamos, no entran divisas al país».
Contrario a lo que pudiera pensarse, de que para los actores no estatales el tema resulta menos complicado, ante la posibilidad de acudir a un mercado informal de divisas y mover sus precios de acuerdo con el comportamiento de este, recordó que hacerlo significa una violación de la legalidad.
«El hecho de tener que acudir a un mercado informal te convierta en delincuente, no lo hace más sencillo. Y no creo que a nadie en Cuba le guste ser delincuente», enfatizó.
¿POR QUÉ HA SIDO DIFÍCIL?
Si existe un consenso sobre la necesidad de un mercado cambiario efectivo en el país, ¿por qué ha sido tan difícil su implementación?
El Director de Políticas Macroeconómicas del BCC recordó que el sistema financiero nacional lo hizo durante muchos años, a partir de la década de 1990.
No obstante, reconoció que no es una tarea sencilla, por las condiciones externas y la acumulación de desequilibrios internos por los que ha pasado la economía cubana en los últimos tiempos, como la pandemia de la covid-19 o el incremento de las sanciones por parte de varios gobiernos de Estados Unidos.
«Todo eso configura un escenario bien complejo, en el cual es difícil defender una tasa de cambio inyectando divisas constantemente, para mantener su precio».
Comentó que la decisión anunciada por el Gobierno cubano, de ir hacia un régimen cambiario flexible, permite al menos recuperar ese mercado oficial, y que aquellas empresas y todos los actores económicos que están ejerciendo actividades productivas legítimas no tengan que ir a un mercado ilegal para poder cerrar su ciclo productivo.
Ese debería ser el primer paso: recuperar el rol de intermediación que tiene el sistema financiero a través del mercado cambiario, de conectar a toda la actividad económica del país con el exterior. Y, además, fomentar otros temas, como que la tasa sea atractiva para que las personas que reciben remesas puedan cambiarlas a pesos o que las personas que perciben ingresos en divisas tengan algún lugar seguro donde cambiarlas, detalló.
Sobre cómo lograrlo, el especialista confesó que se trata de un reto muy grande en un contexto marcado por la disminución del PIB, las exportaciones, e, incluso, por un nivel de dolarización de la economía, que genera una demanda superior de divisas.
Para el Vicepresidente primero de la ANEC, es un proceso al que se irá llegando de manera gradual, y explicó que, en otros países, el problema se ha resuelto negociando con el Fondo Monetario Internacional y pidiéndole un monto de estabilización.
Comentó que, en el caso de Cuba, sin embargo, se dificulta el acceso a cualquier mecanismo financiero; «por tanto, no queda más remedio que tratar de empezar a mover la maquinaria de la economía cubana con nuestros propios esfuerzos.
«Si me preguntaran qué es lo ideal, diría que 600 millones de dólares durante tres años, y tendríamos capacidad para defender un tipo de cambio con todos los beneficios que esto implica. Pero ello no es posible en estas condiciones».
El especialista insistió en que hay que aprender las lecciones de lo que ha sucedido en otros momentos de nuestra historia. «En los años noventa hicimos cosas importantes, logramos estabilizar el tema cambiario».
Ante la complejidad de un asunto que atraviesa la vida del país, el Director de Políticas Macroeconómicas del BCC afirmó que, en una etapa inicial, lo importante es poder participar en ese mercado cambiario que ya hoy existe, pero con un carácter ilegal, porque ocurre fuera de las instituciones del sistema bancario y financiero.
«Lo primero es que nuestras instituciones bancarias puedan realizar operaciones de compra y de venta de divisas por moneda nacional, y que esas operaciones reales vayan determinando dónde está la tasa de cambio».
Ese sería el comienzo para llegar a un nuevo escalón en el cual, con el apoyo de otras medidas de índole fiscal, tratemos de garantizar una estabilidad en esa tasa de cambio, y que se pueda convertir en un ancla de precios para la economía, y servir como elemento para controlar la inflación.
«A grandes rasgos, esos son los objetivos, pero es un camino largo y no exento de riesgos y dificultades que hay que recorrer», afirmó.
UN MERCADO TOCADO POR LA SUBVERSIÓN
En este contexto, los panelistas cuestionaron la tasa de referencia del mercado informal que, desde hace años, ha estado publicando el medio digital El Toque, y que, a falta de otras opciones, muchas personas han terminado asumiendo como válidas.
Al respecto, el Director de Políticas Macroeconómicas del BCC expresó que la solución definitiva es tener un mercado cambiario oficial que funcione y le dé convertibilidad a la moneda nacional.
«Cuando las personas logran satisfacer sus necesidades en el espacio oficial, no necesitan buscar otras referencias».
Ese es el mandato que desde el Programa de Gobierno tienen todas las instituciones, incluyendo el bcc, de poder construir este mercado cambiario, y evitar que plataformas abiertamente enemigas de la Revolución Cubana se posicionen como formadoras de expectativas. «Es peligroso ese nivel de influencia sobre la actividad económica del país», advirtió.
Carlos Miguel Pérez, por su parte, expresó que un verdadero mercado cambiario tiene que funcionar sobre operaciones reales, y no sobre intenciones de compra que pueden estar manipuladas, como ha sucedido con El Toque.
El reto es tener una banca capaz de adaptarse a este mundo nuevo, dijo, pero aseguró que en Cuba contamos con el talento para hacerlo y para transparentar formas mucho más eficientes.
En este sentido, Ayuban Gutiérrez manifestó que El Toque ha declarado públicamente que tiene entre sus objetivos subvertir a la Revolución.
Eso es algo que no se discute. Ningún ciudadano patriota se pone del lado de quien ataca a tu país, argumentó, y afirmó que al enemigo no se le obvia, sino que se le combate.
En este caso, explicó que ese combate estaría en la creación de un mercado cambiario oficial.
Aun cuando ello no será una fórmula mágica para solucionar todos los problemas que afectan la vida de los cubanos, insistió en que, para crear las bases de la recuperación económica, es preciso estabilizar la situación de la tasa de cambio.
Aunque hay tareas que demandan tiempo, comentó que «como profesor: me gusta decir que el largo plazo empieza hoy».
