16 de enero de 2026

Radio 26 – Matanzas, Cuba

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Rubén Martínez Villena: pluma, denuedo y libertad

... un patriota que, habiendo podido ser el más grande de los poetas puros, prefirió ser el más entregado de los revolucionarios

A 92 años de que la tuberculosis silenciara su voz física, la estatura histórica de Rubén Martínez Villena se erige, no como un vestigio del pasado, sino como una presencia vibrante en el imaginario de la soberanía cubana. Su tránsito vital, aunque breve, representó una síntesis dialéctica entre el rigor del jurista y el fuego del poeta; una vida consumida deliberadamente en el altar de la justicia social.

Como experimentado observador de nuestra cronología patria es imperativo reconocer en Villena, no solo al activista, sino al arquitecto moral de una generación que se negó a aceptar una república mediatizada y una ética gubernamental en ruinas.

Su génesis en Alquízar, aquel diciembre de 1899, prefiguró el nacimiento de una mente que encontraría en las aulas de la Universidad de La Habana el arsenal jurídico necesario para su contienda. Al egresar como Doctor en Derecho Civil y Público, Villena no buscó el ascenso social a través del foro, sino la defensa de los principios de igualdad que el intervencionismo extranjero y la corrupción local pretendían obliterar.

Su formación académica fue el cimiento de un patriotismo ilustrado, donde la ley no era un fin en sí mismo, sino la herramienta indispensable para desarticular las estructuras opresoras de una Cuba que aún buscaba su verdadera identidad.

El 18 de marzo de 1923, la Protesta de los Trece marcó el bautismo de fuego de su accionar político y un cisma irreversible en la pasividad civil de la época. Aquel acto de audacia intelectual contra la compra venal del Convento de Santa Clara no fue un evento aislado, sino la manifestación de una vanguardia juvenil que, bajo el liderazgo de Rubén, exigía una profilaxis moral inmediata para el Estado.

Fue este el momento en que el intelectual comprendió que la pluma debía ser secundada por el cuerpo, transformando la protesta en un movimiento de concienciación nacional que desafió frontalmente la administración de Zayas.

La sensibilidad de Villena encontró en la literatura un vehículo de combate, logrando una transición magistral desde una estética intimista hacia una lírica civil de profundo aliento antimperialista. Escritos fundamentales como su Mensaje lírico civil testimonian la evolución de un hombre que decidió sacrificar su «yo» poético por el «nosotros» colectivo.

Su labor periodística en órganos como Venezuela Libre, El Trabajador y Bandera Roja constituyó una labor de pedagogía revolucionaria, donde cada artículo era un proyectil dirigido a las conciencias adormecidas, fundiendo la elegancia de la prosa con la urgencia de la denuncia social.

En el plano estratégico su alianza con Julio Antonio Mella fue determinante para la articulación de la lucha obrero-estudiantil. Desde la fundación de la Universidad Popular José Martí hasta su militancia activa en el Grupo Minorista y el primer Partido Comunista, Villena demostró una capacidad organizativa superlativa.

Su ingreso en la Confederación Nacional Obrera de Cuba (CNOC) no fue un gesto simbólico, sino la inmersión total de un intelectual en las entrañas del proletariado, dotando al movimiento sindical de una dirección ideológica coherente y una disciplina inquebrantable frente a los embates del poder.

El epílogo de su vida, marcado por el asedio de la enfermedad, constituye uno de los capítulos más heroicos de la historia cubana: desde su lecho de muerte, este «sembrador de esperanzas» dirigió los hilos de la huelga que derrocaría al tirano Gerardo Machado.

Su deceso, el 16 de enero de 1934, no representó el fin de su influencia, sino la consagración de un legado donde la pureza de los ideales y la eficacia de la praxis política convergen. A 92 años de aquel adiós, Villena permanece como el faro intelectual de la nación: un patriota que, habiendo podido ser el más grande de los poetas puros, prefirió ser el más entregado de los revolucionarios.

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