Matanzas rindió homenaje al Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez
Los testimonios coincidieron en definir a Ramiro Valdés Menéndez como un hombre íntegro, exigente, respetuoso y comprometido hasta el último momento con las tareas de la nación
Con respeto y solemnidad el pueblo matancero despidió este martes al Comandante de la Revolución Ramiro Valdés Menéndez, Héroe de la República de Cuba, durante las honras fúnebres realizadas en los portales del Palacio de Gobierno.
Hasta el lugar acudieron trabajadores, combatientes, jóvenes y representantes de diversas instituciones para rendir tributo a quien dedicó su vida al servicio de la Revolución y la defensa de la Patria.
Entre los presentes, personas que compartieron con él en diferentes etapas de su vida. Rodobaldo Herrera, director de la Empresa de la Construcción, lo recordó como «un hombre íntegro, muy capaz y profundamente justo».
Destacó que supervisaba personalmente obras de gran complejidad, daba seguimiento constante a su ejecución y ofrecía orientaciones para resolver los problemas. «Nos trataba con mucho respeto y también con mucha exigencia», expresó.
Xiomara Núñez, quien ingresó al Ministerio del Interior con apenas 17 años y dedicó más de cinco décadas de servicio a esa institución, evocó la huella que dejó el entonces Ministro en varias generaciones. «Era una persona de muchos valores, de mucha exigencia y de mucho respeto. Fue un ejemplo para todos nosotros y seguimos ese ejemplo durante nuestra vida de servicio», afirmó.
También estuvieron trabajadores de la Central Termoeléctrica Antonio Guiteras, quienes recordaron las numerosas visitas del Comandante a esa instalación estratégica.
El director general, Román Pérez Castañeda, lo definió como «un eterno joven», por entender la juventud como una actitud ante la vida basada en el sacrificio, el trabajo y el compromiso.
Recordó además que, incluso en los momentos más complejos, Ramiro Valdés transmitía confianza y serenidad. «Quizás no daba la solución técnica de cada problema, pero sí enseñaba la estrategia para enfrentarlo. Su principal preocupación era ayudar a resolver las dificultades».
Quienes compartieron con él coincidieron en resaltar su permanente interés por las nuevas generaciones. En cada recorrido y reunión promovía la participación de los jóvenes, los motivaba a estudiar la historia de la Revolución y les transmitía la convicción de que las dificultades solo pueden superarse con trabajo, disciplina y amor por Cuba.
Los testimonios coincidieron en definir a Ramiro Valdés Menéndez como un hombre íntegro, exigente, respetuoso y comprometido hasta el último momento con las tareas de la nación, un legado que, aseguraron, permanecerá en la memoria de quienes tuvieron la oportunidad de conocerlo y trabajar a su lado.
