21 de abril de 2024

Radio 26 – Matanzas, Cuba

Emisora provincial de Matanzas, Cuba, La Radio de tu Corazón

El marcador adelantado del Team Asere

Cuba-Estados Unidos, como en los viejos tiempos. Ellos de anfitriones y cargando el peso de ser campeones; nosotros de visitantes, nada menos que en Miami, y ligeros de peso porque somos campeones también.

Cuba-Estados Unidos, como en los viejos tiempos. Ellos de anfitriones y cargando el peso de ser campeones; nosotros de visitantes, nada menos que en Miami, y ligeros de peso porque somos campeones también.

Así se va a jugar hoy la primera semifinal del quinto Clásico Mundial de Béisbol, entre dos que antaño casi siempre se encontraban a la hora de discutir campeonatos y en este tipo de eventos jamás se han visto las caras.

Los norteños son el único equipo en la semifinal que no lideró su llave, pero ahora tienen el mérito de haberse tragado en la ronda de ocho al jefe del grupo de la muerte. Con un Grand Slam en el octavo tramo dejaron fuera al hasta entonces invicto Venezuela.

Y vienen por Cuba con una tanda que es mejor ni mencionarla para no despertar los demonios que habitan en ellos, brutos golpeadores de pelotas que gozan viéndolas irse pavorosas por encima de las cercas de los jardines.

Tendrán enfrente a un equipo crecido sobre sí mismo, que nació hace más de un mes bajo el fuego de la crítica inmisericorde -la más visceral venida del «más allá»- y en los primeros dos juegos se comportó como querían los agoreros del fracaso para justificar sus baterías de dardos envenenados.

Pero voltearon la historia a lo cubano y ahí están, entre los cuatro grandes. Después de tantos años vaciándose sus vitrinas de lauros se han alzado ya con una corona antes del último out del Clásico.

Pónganle el nombre que quiera, pero este Team Asere ha vuelto a unir aficiones geográficamente distantes, pero «beisbolisticamente» intactas. Uno camina por las calles con un guante imaginario en las manos, porque no hay tema más polémico ahora que el Clásico (y mira que hay asuntos en la agenda popular del cubano).

En pocas horas Alexander Abreu armó un team y lanzó una canción que se está viralizando. Me quedo con esta estrofa: «Que nadie le quepa duda/soy el cañón de estos tiempos/Que con el bate en la mano/levanto en peso a mi Cuba/y te aseguro que gano».

Así esta el equipo, con Cuba en peso. Pero Cuba no es la isla grande y las chiquitas que la rodean; Cuba es mística, orgullo, sentimiento, energías… Cuba no cabe en un país, ni es de unos ni de otros; es de todos los que amen sus orígenes.

Cuba ganó porque llegó a donde no pudieron Corea con su potente liga profesional ni República Dominicana con su título en 2013, ni Venezuela ni Puerto Rico, jerarcas también de este deporte.

A veces, el lugar definitivo en un ordenamiento no es lo que más singulariza un resultado. Sucede ahora, este Cuba ya ganó porque hizo familia donde otros quisieron ver enemigos. Se juntaron grandesligas con jugadores de nuestras series cubanas. Comparten y compiten con la misma pasión.

Y seguro en próximas ediciones serán más los que digan sí. A pesar de las novenas de odiadores que se confabulan para jugar al ponche ante cualquier proyecto que ponga en diálogo a los hermanos de ambos lados del estrecho de la Florida.

El Team Asere, entre las dos rayas de cal, ha levantado muchas expectativas; fuera de ese espacio también. Y a todos aquellos que aspiran a cantar out donde la jugada es quieto, respondámosle con el tema musical del momento: «Córrete un tin pa̓ allá/déjate de cizaña/no me rompas el equilibrio con tu mala maña».

Será un domingo largo, larguísimo, que no va a acabar con 24 horas. Tendrá unos cuantos innings más, sea cual sea el desenlace del choque con los archirrivales de antaño. Y el marcador no podrá leerse como siempre en números de carreras.

Aquí, allá o acullá. Donde usted sienta que su pecho bombea a razón de cuatro letras (C-U-B-A) por segundo, no deje de aplaudir a nuestro-suyo Team Asere. Este es el primer capítulo de un partido que traerá muchas más emociones para nuestras aficiones, todas. Hay medallas que no tienen metal y brillan más que el oro. La que cuelga ya en el cuello de Cuba es una de ellas.


Cubahora

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