21 de julio de 2024

Radio 26 – Matanzas, Cuba

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Lidiar con el Alzheimer

Aún recuerdo la primera vez que vi Diario de una pasión. Yo era la típica adolescente que perseguía cintas melodramáticas, por lo que la historia de amor entre Allie y Noah me sedujo desde el inicio. Disfruté el romance de los jóvenes que llegan juntos a la vejez, tras lidiar con diferencias de clases, oposiciones, una guerra y, además, con el Alzheimer. 

Cada 21 de septiembre se celebra el Día Mundial del Alzheimer con el propósito de difundir información sobre este padecimiento.

Aún recuerdo la primera vez que vi Diario de una pasión. Yo era la típica adolescente que perseguía cintas melodramáticas, por lo que la historia de amor entre Allie y Noah me sedujo desde el inicio. Disfruté el romance de los jóvenes que llegan juntos a la vejez, tras lidiar con diferencias de clases, oposiciones, una guerra y, además, con el Alzheimer.

A mis escasos 16 años de entonces, poco entendía del padecimiento descrito. Me parecía “lindo” que él le contara a su amada una y otra vez la historia de sus vidas, en espera del milagro. No entendía el sufrimiento tras la enfermedad neurológica que nada tiene que ver con la ficción, y que, al contrario, está considerada el tipo de demencia más común en el mundo.

Tan es así, que según datos de la Organización Mundial de la Salud, más de 60 millones de personas a nivel global viven con la enfermedad, de las cuales el 8,1 % son mujeres y el 5,4 hombres mayores de 65 años. En la población cubana existen más de 160 000 personas con demencias.

Luego del lejano 2004, cuando vi la cinta casi recién estrenada, mucho ha cambiado mi visión del fenómeno. He conocido a varias “Allie”, unas entraditas en años, otras tristemente más jóvenes; y he visto la terrible batalla que libran junto a sus familiares contra el flagelo que las apaga de a poco.

 

 

Comienzan teniendo “pequeños” olvidos de algún evento o conversación reciente. Luego desaparecen de la memoria nombres y algunos objetos. Continúa con rostros: primero los de las personas con las que hace tiempo no tienen contacto, hasta llegar a olvidar a los seres más allegados. En un punto, ni siquiera recuerdan la historia de su vida, como le sucedió a la protagonista de la cinta.

El deterioro gradual en la memoria, el pensamiento, el comportamiento y las habilidades sociales los incapacitan para hacer las tareas cotidianas. En las etapas avanzadas, la pérdida grave de la función cerebral puede provocarles deshidratación, desnutrición o infecciones que propician la probabilidad de desencadenar en la muerte.

Y es doloroso ver cómo, poco a poco, la profesora olvida las lecciones que tanto repitió frente a un aula, la cocinera desmemoriada agrega sal hasta tres veces al potaje que antes elaboraba con suma exquisitez, o el señor de la esquina se pierde en el barrio por donde transita como parte de su rutina diaria.

Olvidar cómo hacer tareas tan básicas como vestirse y bañarse, perder el interés por las actividades, el aislamiento social, los cambios del estado de ánimo, la depresión y hasta la ira o agresividad, son signos que identifican a los pacientes con Alzheimer.

Los científicos creen que, en la mayoría de los casos, la enfermedad es consecuencia de una combinación de factores genéticos, ambientales y del estilo de vida que afectan el cerebro a lo largo del tiempo.

Por lo que aconsejan llevar estilos de vida saludable, dormir lo necesario, e incluso mantener sano el corazón, porque los mismos factores de riesgo asociados con las enfermedades cardíacas pueden aumentar la posibilidad de tener demencia. Tampoco es recomendable la obesidad, consumir grandes cantidades de alcohol, fumar o estar expuesto al humo de segunda mano.

Cada 21 de septiembre se celebra el Día Mundial del Alzheimer con el propósito de difundir información sobre este padecimiento y concientizar a la población. Objetivos perseguidos y bien logrados en el filme que me cautivó en mi adolescencia, y que casi dos décadas después me sigue atrapando con su trama.

Aunque hoy entiendo que la cinta, más allá de las trilladas historias de amor de la pantalla grande, tenía como intención exponer lo difícil de lidiar con el Alzheimer, tanto para quien lo padece como para quien acompaña. Pero también que con afecto y apoyo, todo mal, por grande que sea, se vuelve pequeño y llevadero.

 

. Ana Cristina Rodríguez Pérez/ Girón 

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