Los prejuicios y las estigmatizaciones se quedan fuera si decides adentrarte a conocer la “República repartera”, para intentar entender su gran aceptación en el público (especialmente joven).
La música repa es un género musical que surgió en Cuba aproximadamente en el año 2007. Este, es algo así como un reguetón casero, ¿y eso qué es?, pues nada más y nada menos que mezclar el reguetón tradicional con nuestros ritmos, como la rumba, dándole un toquecito bien cubano.
De esta manera se le da un giro a lo convencional pasando del usual 4×4 a uno más criollo y sabroso 3×4. Su composición es básica pero efectiva: bombo, bajo y palmadas. Se le llama también morfa, además de que es nuestra propia versión del raggamuffin, un ritmo hermano del reggae, pero en la calle a todo esto, le decimos simplemente “reparto”.
Aunque no lo baile, ni le ponga oído, un cubano sabe bien que es el “reparto”. Un género que lleva el sello ciento por ciento Made in Cuba, que surgió desde los barrios más humildes de la Isla y ahora se corona como el fenómeno musical más “pegao” del momento para gran parte de la juventud cubana dentro y fuera del país.
Y sí, hay quienes dicen que es marginal, que es la música de la barriada sin filtros, la jerga más arrabalera. Mi pregunta para todos ustedes sería ¿por qué no?, nos guste o no, las expresiones musicales son el espejo de las realidades sociales. El “repa” sí se caracteriza por su estética marginal, sacando composiciones polémicas que rozan lo vulgar, agresivo y sexista, de manera explícita y cruda a veces un poco más romántico y otras de despecho, pero no son más que el puro reflejo de la calle.
Ponte y piensa, un grupo de amigos que se reúnen en un parque compartiendo historias. De pronto, una melodía comienza a sonar, un repartero cantando y con bocina en mano interrumpe en la escena (y es que tú no eres su prima ni su hermana así que vota piscina).
De la nada las manos se alzan, las caderas se mueven, las sonrisas llegan por montones y casi sin darte cuenta la vida allí cobró un nuevo ritmo, aunque ya pudiéramos decir que estamos hablando más que de un ritmo, pues este se ha convertido para algunos un estilo de vida, una forma de expresión, de quienes reflejan el alma de la barriada cubana.
Es la música que habla de la gente común, de sus experiencias, de sus sueños y de sus emociones. Es el compás que se vive, se siente y se baila.
Nunca han oído hablar sobre aquella canción que menciona a ‹ese› a quien se le divide equitativamente “La tuba” en dos o incluso en tres, y si del autor estamos hablando es justo Elvis Manuel, fundador de este movimiento quien se ganó el título de pionero, sembrando las semillas de lo que hoy se conoce como música repartera.
Entonces puede que tampoco hayas escuchado a ‹ese› cuya piel contiene una alta concentración de melanina, poco agraciado, pero es el que te deja sin vida, porque no es la cara ni el cuerpo, es su “Palón divino”, aquí es donde aparece el autoproclamado Rey del Reparto Chocolate MC, donde ¡el Guachineo! pasó a ser una fiesta y ¡Bajanda! una despedida en modo imperativo.
Te consideres o no seguidor de este género, puedo asegurarte que no hay fiesta, evento o motivito en el que no hayas tarareado un estribillo o por lo menos un movimiento de cintura, porque según El Chulo la práctica supersticiosa en la que se invocan fuerzas sobrenaturales los cubanos la meten “Con la cintura” y si no, “Kimba pa que suene”.
Porque el Wampi dejó claro que para llegar a este nivel “Tienes que nacer de nuevo” y es que no importa si guachineas o eres un tanque, recuerda que no es lo mismo ser lindo a qué un lindo te levante la jeva, porque ella sabe que sí, que está buena, dicho por el Taiger, ella es un bombón pero el calor la hizo Nutella y es que ahora esto se puso bueno porque sin más explicaciones Fixty Ordara dejó claro que aquí to’ está rico, aquí “Todo está OK”, gracias a que Charly_Johairon confirmaron sin importar las reglas ortográficas que ella está “Durísima”, con tilde en la A.
Y es que según dice el Bebesito tacto que llegó el REPARTO.
Este estilo no solo se queda en Cuba, sus ritmos se han expandido por el mundo, contagiando a miles de personas con su sabor único, uniendo a la gente bajo un compás contagioso que no conoce fronteras. Son versos que hablan de las noches de ron y salsa, de bailes improvisados en los parques, de una sonrisa pícara que se dibuja en los rostros bajo la brisa tropical.
Habla de las historias callejeras y de la vida que se teje en la lucha diaria del cubano de a pie. Sí, puede que sus letras no estén creadas con las palabras más elegantes o rebuscadas, en realidad son todo lo contrario, porque su lírica nace del corazón de los barrios.
Pero no me creas a mí, porque se los dije desde la primera línea, yo no soy repartera, yo soy cubana como tú y a buen entendedor, con pocas palabras basta.