27 de mayo de 2024

Radio 26 – Matanzas, Cuba

Emisora provincial de Matanzas, Cuba, La Radio de tu Corazón

Ansias del alba

Esta es una historia que se escribe a diario, y algunos estamos ansiosos por conocer su punto final. La primera vez que vi a un amigo cercano salir de nuestra pecera lo tomé como un divertimento: vino a casa a despedirse, le regalé un libro de Cortázar ─un presente simbólico y preciado─, tomamos café. Al otro día, Holanda y, al siguiente, España, registra mi nuevo número.

Para Amy, Daniel, César, DavidMv y Rodolfo;

los de aquí y los de allá.

Viaja en el tiempo / todo el silencio / que los hombres dejaron / detrás de sí. / Monta en su cuento / todo el invento / que su corazón deja / escapar.

Esta es una historia que se escribe a diario, y algunos estamos ansiosos por conocer su punto final. La primera vez que vi a un amigo cercano salir de nuestra pecera lo tomé como un divertimento: vino a casa a despedirse, le regalé un libro de Cortázar ─un presente simbólico y preciado─, tomamos café. Al otro día, Holanda y, al siguiente, España, registra mi nuevo número.

Pasarás y las piedras serán / tu perdón, caminante / que vas volviendo a nacer. / Si te acercas, verás / que podemos sentirlo los dos / Y, por fin, de nuevo… a volar.

Pero antes, casi a diario, se escuchaba la salida de muchos conocidos, sobre todo, de esos que llegaban a los Estados Unidos sintiéndose más americanos que los propios yanquis. Entonces, se hizo rutina ver en las redes sociales una hipersensibilidad en la emigración, algo que nunca entendí ni tampoco critiqué. Hoy, mi generación está dividida en dos.

Tintos en sangre, / mares y el viento / del humano que pide vivir aquí. / Toda tu vida / corre el peligro / de vivir lo que quieres creer.

Un peligro que se enfrenta sin miedos. Cuando Tiko se ahogó en el Río Bravo, no escribí ni una letra; sin embargo, pensé en la vez que estuve en su casa viéndolo “pinchar” techno hasta la madrugada, mientras su labrador rompía mis sandalias. También releí la entrevista que le hice en Caletones, en el municipio costero de Gibara, durante el festival de música electrónica Stereo-G. Dijo: 2 minutos, pues estaba ocupado ─era el alma de aquello─ y, al final, hablamos cantidad. Terminé preguntando si el festival tendría larga vida, a lo que él respondió: “Hay cosas que no se preguntan. Simplemente se saben.”

Savia del alma, / aventura en la sangre / que no ha de morir. / Y si no, ¿cómo hay que seguir? / Pronto será cuando estemos / sintiendo otra vez por amor; / Y si no, ¿qué puedes tener?

Lo más difícil es la jodida opción entre quedarse y fundar, ante irse y ser uno más del montón. Algunos lo tienen muy claro: mis amigos, por ejemplo. Pero cuando ya no estén, vamos a añorar las horas de debate en la azotea, aunque nadie hable de futuro. Y no se habla de futuro porque estaríamos especulando sin sentido y sin certeza de nada. Esta semana me alegró un mensaje aislado que recibí, decía: “¿Sabes qué? Me estoy quedando y fundando”. ¡Qué valiente!

Dame un pedazo, / llévame en brazos, / que otra vez necesito / sentirme en paz. / Patria sagrada, / ansias del alba, / no te olvides que andamos / muy mal sin ti.

Otro amigo me pide a ratos fotos del malecón, del sol y de las calles. Esas ansias del alba de Cuba no se quitan ni con el amanecer de Islandia en verano. “El amor a la Patria no es el amor ridículo a la tierra ni a la hierba que pisan nuestras plantas…” Es algo invisible al ojo humano que nos regalan al nacer y que funciona a la inversa, aunque a veces pensemos que la tierra nuestra no nos ama.

Danza en el hombre / un infierno capaz / de matarse y matar, / desde la ternura hasta el sol. / Fieles amantes, / cerrojos y pactos, / y madres que están / reclamando milagros del bien.

Ansias del alba, del trovador Santiago Feliú, contiene el mensaje que les diría a mis amigos en este momento de escisión, con la convicción de volvernos a encontrar.

Unos versos preciosos y sentidos que, en la quietud de un paisaje desconocido, los hará recordar Cuba como la cuna de la nacionalidad, el centro de la razón y la musicalidad que corre por sus venas: si los pinchan, la sangre les saldrá roja.

Vueltas eternas, / calles desiertas, / la memoria girando / en la luz. / Y viaja en el tiempo / todo el silencio / que los hombres dejaron / detrás de sí.

Las canciones tienen su historia, y las historias, sus canciones.

Tomado de la revista Bohemia

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