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Monday 23 September 2019
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“… si vuelven, los derrotamos nuevamente”

viejitoPequeño de estatura, apenas un metro 54 centímetros y una delgadez que dejaba ver unas 120 libras, así era José Manuel Bringas Infante cuando con 21 años de edad la invasión mercenaria a Girón le sorprende trabajando en la unidad de la policía de su natal Pedro Betancourt.

“En ese momento el Jefe de la Unidad y compañero mío de la lucha clandestina, Andrés López Pérez, me dijo no tú no te puedes ir para Girón todavía, tú vas para el puesto de mando de allá, pero todavía.

“Primero, como tú eres conocedor del pueblo tienes la misión de recoger a toda la gente que está en contra de la Revolución, la que puede apoyar al enemigo. Después usted va para la Ciénaga con un chofer y un carro y se presenta en el puesto de mando ante el jefe que esté allí.”

Y tras cumplir estas indicaciones, el 17 de abril Bringas partió hacia la zona de la invasión mercenaria.

“En el transcurso ese encontramos una guagua que estaba ardiendo de donde sacamos a dos compañeros ya quemados, pero estaban con vida, entonces los montamos en el carro y los llevamos para el hospital de Jagüey Grande.”

De ahí, relata Bringas, retomaron el rumbo original para presentarse en la comandancia, ubicada en el central Australia.

“Cuando llegué allí ya eran las 11:00 o 12:00 del día y el compañero que me atendió me dijo que me encargara de buscar suministros, alimentos y agua para las tropas.”

¿Qué tiempo estuvo en Girón?

“El chofer y yo regresamos el día 19 porque para esa fecha ya se había decretado la victoria y los mercenarios se tiraron a la desbandada, a huir, y la parte nuestra se podía ir retirando. Yo no te puede decir a qué hora llegué, pero fue en la noche del 19.”

¿A la casa?

“No, no, a la unidad de la policía en que estaba. A la casa fui para los días veintipico. Pero estando en la unidad nos avisaron que en una finca cercana al pueblo habían visto tres o cuatro mercenarios y para allá fimos, a capturarlos.

“Los vimos, los capturamos, venían con las pistolas, entonces les hicimos las preguntas de que por qué ellos se dirigían para el pueblo y nos dijeron que en busca de una carretera o algo para salir de la zona de la invasión; que habían visto una luz y que por ella se guiaron.

“Era la luz del reloj que estaba ubicado en lo alto del gobierno de Pedro Betancourt.”

 De esos días difíciles en que el pueblo uniformado defendió la naciente Revolución, recuerda Bringas a Giraldo Díaz, su hermano y compañero de la lucha clandestina en su natal Pedro Betancourt, caído en combate en las arenas de Girón.

“Lo mataron valientemente porque tenía un fusil AK y se paró para tirarle al avión que estaba bombardeando la zona y lo matan.”

Experiencias por las que 55 años después Bringas asegura:

“Con el apoyo del pueblo de Cuba se derrotó la invasión a Girón  y por eso es que sufrieron la primera derrota en América y si vuelven …, los derrotamos nuevamente.”




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