Cuba y su Plan Abecedario
En la proximidad de mi centro de trabajo una algarabía tiñe de colores los días de ajetreo comunicacional. La vida transcurre entre la necesidad de informar y los trajines por hacer en el tiempo lo que la energía permite en los circuitos y barrios de la ciudad donde habito.
Y me detengo en este repaso mental de la cotidianidad porque es 30 de enero de 2026 y entra oficialmente en vigor una nueva y brutal escalada de la guerra económica de los Estados Unidos contra el pueblo cubano.
El gobierno de Donald Trump, bajo el pretexto de una «emergencia nacional» firmó una orden ejecutiva para estrangular el flujo de petróleo hacia la Isla, imponiendo aranceles punitivos a cualquier país que se atreva a vendernos un solo barril.
Su estéril decisión no es una medida de seguridad. Se trata de una agresión política y económica. Un acto de chantaje y extorsión contra la soberanía de las naciones y un intento burdo de infligir sufrimiento humano a familias cubanas.
Mientras reflexiono llega a mi oficina una colega y comenta que compró una buena bolsa de leche en polvo, de aquella que sin envase de marca viene en sacos al país burlando el bloqueo de la mano de emprendedores.
Ella, que ha vivido más de 60 años del cerco me recuerda: -Directora, la orden ejecutiva de Trump se sostiene sobre una ficción: Cuba representa una «amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos.»
Qué absurdo, ¿crees que esa mentira se sostiene? pregunto a mi compañera.
-A las claras no, Cuba es un país de paz que coopera internacionalmente, Estados Unidos no tiene moral para darnos lecciones sobre terrorismo. Su historial en el hemisferio está marcado por golpes de Estado, apoyo a dictaduras e intervenciones militares, repite con seguridad la añosa colega.
Casi a las 17.00 horas de un viernes frío en Cuba el cuerpo lo sabe, pero mañana sábado participaremos en la preparación para la defensa, en esa suerte colectiva de proteger cada palmo del suelo patrio como parte de la doctrina militar de la Guerra de Todo el Pueblo. Prepararse es precaver, nos alertaba José Martí.
Colamos un café en un alumbrón en el circuito y gustosas volvemos a recobrar fuerzas para ultimar detalles de una nueva emisión del noticiero provincial de Radio en Matanzas. Encargo a nuestro mejor editorialista un comentario para mañana sobre la posición de Cuba.
«No hay rendición ni claudicación posible, ningún tipo de entendimiento» bajo la coerción. No duden que tenemos un Plan Abecedario. La decisión se reitera alto y claro: ¡Aquí no se rinde nadie!
