El ajetreo cotidiano del Cuerpo de Guardia
Las mañanas de principio de semana pueden resultar intensas en el Cuerpo de Guardia de un hospital pediátrico. Mucho más cuando se avecina el invierno con sus bajas temperaturas, provocando
una mayor morbilidad de enfermedades respiratorias en los pacientes infantiles.
De esa tensión y ajetreo en esta etapa del año bien sabe Carlos Rafael López Ramos, jefe del Cuerpo de Guardia del Hospital Pediátrico desde hace 20 años.
A su vasta experiencia en estas lides hospitalarias, se suman su condición de Licenciado en Enfermería y su categoría docente, por eso asume su responsabilidad con gran dominio, porque según dice, «en el Cuerpo de Guardia de este hospital todo el personal conoce al dedillo su labor y actuamos unidos».
En cada turno de 24 horas permanecen dos enfermeros, cinco doctores, y tres clasificadoras, quienes orientan a la familia a cuál consulta o departamento dirigirse.
El arribo de los estudiantes de quinto y sexto año como parte de su práctica profesional representa un apoyo de consideración, aduce el experimentado enfermero.
Carlos Rafael no cree posible que exista una congestión en el Cuerpo de Guardia, porque entre sus funciones como jefe de área debe velar precisamente porque fluya cada servicio demandado desde un diseño organizativo previo.
«A veces el arribo de una o varias urgencias puede demandar la atención de parte del equipo, pero siempre se tratará por todos los medios de evitar la congestión en este espacio. Contamos con el personal necesario», asegura.
Con antelación, se conoce la llegada de las remisiones desde los municipios y el especialista encargado de atender el caso, explica, a lo que agrega y reitera el respaldo de los estudiantes que rotan por el hospital como parte de su formación.
A ello se suman además las clasificadoras, quienes también ejercen la enfermería y siempre asisten solícitas a cualquier necesidad del Cuerpo de Guardia.
