JOVELLANOS.-Con entusiasmo y fervor patriótico, este municipio continúa celebrando la Jornada de la Trocha Jovellanense en saludo al aniversario 67 del triunfo de la Revolución cubana.
Yannier Delgado Díaz
En este tablero global Israel se mueve con una soltura que solo es posible bajo el paraguas protector de Estados Unidos
Cuba celebra, entonces, no solo una fecha, sino una historia de lucha, de sacrificios y de conquistas. Una historia que, a 67 años de su inicio, sigue escribiéndose con la tinta de la dignidad y la voluntad de un pueblo que eligió ser libre.
Especialista de Primer Grado en Medicina General Integral (MGI), la doctora Matos ha hecho de su consulta un espacio de esperanza
Obreros, campesinos y vecinos se unieron con entusiasmo a las labores agrícolas, reafirmando que el esfuerzo colectivo es la mejor manera de honrar la historia y continuar construyendo un futuro próspero para todos.
Este logro no habría sido posible sin la entrega de los trabajadores de la Organización Básica Eléctrica territorial de Jovellanos, quienes con gran compromiso lograron reponer la corriente en tiempo récord
Pero más allá del chiste, el Día de los Inocentes en Cuba es también un reflejo del carácter nacional: esa capacidad de reírse de todo, incluso de lo serio, incluso de uno mismo.
En los últimos años la inteligencia artificial (IA) ha dejado de ser una promesa futurista…
Durante estos días, se desarrollarán presentaciones de música tradicional, danza, teatro, exposiciones de artes plásticas, ferias artesanales y espacios de intercambio comunitario en barrios, consejos populares y centros culturales.
Cada 24 de diciembre que transcurre sin memoria es una oportunidad desperdiciada para reconciliarnos con nuestro pasado, para enseñar a las nuevas generaciones que hubo un día en que el fuego no fue Navidad, sino Libertad
Este reconocimiento reafirma que la educación comienza en el hogar y que cuando se convierte en legado familiar, su impacto se multiplica en cada aula, en cada alumno, en cada historia de aprendizaje.
Y así, en cada gesto suyo, en cada historia que cuenta o canción que entona, se revela la esencia de la vocación docente: un acto de amor profundo, silencioso y constante. Un milagro cotidiano que, como su nombre lo indica, se llama Milagros
