23 de abril de 2024

Radio 26 – Matanzas, Cuba

Emisora provincial de Matanzas, Cuba, La Radio de tu Corazón

No podemos callar ante el bloqueo

Por estos días el mundo otra vez une su voz a favor de la Isla. El eco se multiplica en naciones como Reino Unido, China, Panamá, Alemania, Italia, Turquía, donde ni el confinamiento, ni las mascarillas detienen una verdad indiscutible: la necesidad de ponerle fin al bloqueo económico, comercial y financiero que sostiene el gobierno de los Estados Unidos contra Cuba.

 

No podemos callar ante el bloqueoPor estos días el mundo otra vez une su voz a favor de la Isla. El eco se multiplica en naciones como Reino Unido, China, Panamá, Alemania, Italia, Turquía, donde ni el confinamiento, ni las mascarillas detienen una verdad indiscutible: la necesidad de ponerle fin al bloqueo económico, comercial y financiero que sostiene el gobierno de los Estados Unidos contra Cuba.

Y es que esta férrea e inhumana política trata de asfixiar sin piedad al pueblo cubano, injusticia ante la cual se extienden puentes de amor entre continentes.

Sesenta años después de que el entonces presidente norteamericano John Kennedy decretara el embargo total de las importaciones desde su país a esta nación, cada vez son más crueles sus consecuencias.

Una cadena de sucesos precedieron aquella decisión, todos motivados por el afán de doblegar a la Revolución triunfante. Luego de las primeras restricciones de exportación de combustible a Cuba, comenzó la reducción y más tarde la supresión total de la cuota azucarera cubana en mercado norteamericano, así como la ruptura de las relaciones diplomáticas.

La hostilidad iniciada por el gobierno de Einsenhower fue superada enseguida por Kennedy y su innegable apoyo a la invasión mercenaria. Nada parecía suficiente, ni la pierna de la joven Ángela, destrozada por una bala de grueso calibre, ni la muerte de la madre de Nemesia, ni el resto de las vidas apagadas por las bombas.

Como la continuidad de aquel ataque por Playa Girón, dicho presidente norteamericano decretaba una guerra financiera que todavía agrede y mata.

Se trata de la guerra que insisten en llamar embargo, como una especie de eufemismo mal usado sobre la base de figuras jurídicas que no la tipifican.

Una guerra que además de ilegal, se traduce en el sufrimiento de tantos pacientes y sus familiares ante la imposibilidad de adquirir en mercado norteamericano medicamentos, reactivos, piezas de repuesto para equipos de diagnóstico y tratamiento, además de instrumental u otros insumos necesarios para el funcionamiento del sector.

Según las cifras oficiales, los daños acumulados desde el inicio de su aplicación ascienden a 144 mil 413 millones 400 mil dólares.

Como refiere el Informe de Cuba en virtud de la Resolución 74/7 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, el recrudecimiento de su cerco con el inicio de procesos legales por primera vez en 23 años al amparo de la Ley Helms-Burton, no solo ha afectado a la Isla, también a empresas estadounidenses y de terceros países que han realizado negocios con Cuba.

La cultura, educación deporte, industria alimenticia, ciencia, comunicaciones o transporte, no escapan de los perjudiciales efectos del bloqueo.

De ahí que los amigos de Cuba se levanten en marzo, en abril, incluso en tiempos de pandemia para condenarlo; porque ante los efectos de esa política genocida, ni ellos, ni el propio pueblo cubano pueden permanecer callados.

 

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