14 de junio de 2024

Radio 26 – Matanzas, Cuba

Emisora provincial de Matanzas, Cuba, La Radio de tu Corazón

La persona más importante del mundo

Maternar es, sobre todo, aprender en todo momento, imponerse retos, enfrentar miedos, probarte, convertirte en cocinera, enfermera, psicóloga, maestra, guerrera, amiga…

La maternidad es un largo camino que inicia justo en el momento en que comienza a formarse dentro de ti una nueva vida o cuando sueñas, luchas y, mediante la adopción, haces realidad una oportunidad que te negó la vida.

De los procesos de la existencia, el de maternar es el más contrastante. Desde que tienes hijos te acompañará un miedo persistente y hondo por los peligros que pueden acecharle, a la vez que son ellos el motivo de una fuerza interior y una voluntad de las que no te sabías dueña; al momento de vivir la incomparable, desgastante y hermosa experiencia de ser madre, deberás renunciar a otras facetas profesionales y sociales, sin que el sacrificio lo parezca; a veces te sentirás como si se hubieran esfumado todas las personas del planeta, a pesar del apoyo con que cuentes, y solo bastará sentir el olor de tu pequeño para que no necesites de más nadie para ser feliz.

Cuando decides que es el momento de convertirte en madre comienzas a experimentar cambios dentro de ti, sin que apenas te percates; además de las transformaciones del cuerpo, tu mente va más allá y se prepara para el futuro: si eres una persona de sueño fácil te sorprenderá despertar incluso por un pequeño gemido, seguramente alguna vez estarás disfrutando de los cortos, pero imprescindibles momentos de baño, alimentación y sueño que te permita tu bebé en sus primeros años de vida y te alarmará sentir su llanto o que te llama para luego descubrir que todo fue producto de tu imaginación.

A veces se ha pintado la maternidad color de rosa haciendo creer que se trata de una etapa tranquila, sin complicaciones y, si bien es cierto que se disfruta al máximo con sus aprendizajes, temores y alegrías, que se convierte en el regalo más hermoso para las mujeres que deciden tener hijos, es fundamental informar y explicar las múltiples complejidades que trae consigo ser responsable de otra persona para que las madres estén preparadas y afronten su nuevo rol con sus más amaneceres que sombras.

Maternar es, sobre todo, aprender en todo momento, imponerse retos, enfrentar miedos, probarte, convertirte en cocinera, enfermera, psicóloga, maestra, guerrera, amiga… sin que eso te limite a equivocarte, a pedir ayuda, a necesitar un respiro para dedicarle tiempo a tu descanso, a actividades recreativas o a tu superación profesional y ello no significa que lo hagas mal.

Maternar es ver a tu hijo dormido en tu regazo y pensar cómo has podido estar sin ese ser de luz cuyos ojos atesoran toda la ternura del mundo, redescubrir en tus propias acciones las de tu madre o tu abuela cuando eras tú quien se mecía entre sus nanas, adivinar en la extensión de tu cuerpo que hoy crece fuera de ti demasiado rápido la esencia misma de cada segundo de tu vida.

Maternar es convencerte de que, a pesar de los inconvenientes de la existencia, de las posibles distancias, de las incomprensiones o desencuentros, de lo difícil del día a día, nunca renunciarás a hacer cualquier cosa por garantizarle la felicidad a tu hijo ni a intentar ser mejor cada día para él.

Maternar es comprender que, desde ahora y para siempre, eres puerto seguro de alguien, refugio y esperanza, empuje y apoyo, enseñanza y alivio; que no habrá un amor más inexplicable, hermoso, entregado, grande, desinteresado y poderoso que el que te sirvió para aprender a crecer desde tu niñez y el que ahora aprehendes y sientes mientras ves hacerse cada vez mayor a quien te convirtió en una de las personas más importantes del mundo cuando te hizo madre.

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