22 de julio de 2024

Radio 26 – Matanzas, Cuba

Emisora provincial de Matanzas, Cuba, La Radio de tu Corazón

Alexis Jestin: la vida y el baile es la misma cosa (+fotos)

Él es francés y eso le ha abierto fronteras, sin embargo, las puertas de la danza, «el chance de bailar todos los días» (palabras suyas), no se lo dio la nacionalidad, sino un esfuerzo enorme. Alexis Jestin recuerda que tuvo que «hacer todo tipo de trabajos para pagar los estudios».
Alexis Jestin: la vida y el baile es la misma cosa
Alexis Jestin: la vida y el baile es la misma cosa

Él es francés y eso le ha abierto fronteras, sin embargo, las puertas de la danza, «el chance de bailar todos los días» (palabras suyas), no se lo dio la nacionalidad, sino un esfuerzo enorme. Alexis Jestin recuerda que tuvo que «hacer todo tipo de trabajos para pagar los estudios». De hecho, uno de los caminos que lo llevó hasta su actual proyección artística fue una temporada en la que tuvo que dormir en la estación del tren de Paris, siendo estudiante.

De ahí aprendió «cómo tenemos que luchar todos los días para seguir bailando y para seguir creando». Luego, siendo ya el primer bailarín de su familia, se fue a Israel, y allí lo esperaba otra vivencia desgarradora: la guerra. De regreso a Europa, trabajó por diez años en diferentes compañías, hasta que se decidió a crear la suya propia: Underdog project.

Para entonces, ya había entendido que «el baile y la vida son la misma cosa», así que su plan fue irse a vivir las vidas de los más desfavorecidos o desvalidos, tal cual se traduce el nombre que eligió para su compañía, y devolverlas en forma de danza. En las coreografías del proyecto internacional Look what the world did to us (Mira lo que el mundo nos hizo), Jestin parte de una indagación íntima y, al mismo tiempo, social, colectiva, en las experiencias del aislamiento, la exclusión social y los movimientos migratorios.

Con esta propuesta ha recorrido mundo y este 2023 va a celebrar el Día Internacional de la Danza en la mayor de las Antillas.

—¿Por qué Cuba? 

—Primero, Cuba, su autenticidad, es algo que me atrajo desde hace mucho tiempo. También la cultura yuruba, la música, y viendo las estrellas del ballet cubano desde adolescente.

«Después de pasar a Latinoamérica para desarrollar este proyecto, cuando me devolví a Francia, tuve muchos espacios para pensar dónde quería seguir. El pueblo latinoamericano es muy grande, pero quería llegar a un centro neurálgico, y para mí Cuba es uno importante».

¿Cómo logró hacer realidad esa idea?

—De forma muy espontánea, sin contactos acá: me fui a buscar en todas las redes sociales posibles, en Google, las compañías, los bailarines, las instituciones artísticas. Me puse a mandar mis proyectos: cientos y cientos de e-mails, mensajes. Bailarines me respondieron, coreógrafos me respondieron, coreógrafas también, y América Medina, que trabaja con el Consejo de las Artes Escénicas en La Habana, me respondió de una forma más concreta. Nos pusimos en camino para armar este proyecto acá y, con sus conocimientos del medio del baile contemporáneo cubano, ella me orientó a la maestra Lilian Padrón.

«A la maestra Lilian le encantó la idea del proyecto. Obviamente, tiene la estructura, el elenco, y tuvo también la disponibilidad para recibirme».

—¿Puede contarnos un poco del proceso? ¿Cómo ha sido trabajar con Danza Espiral? 

—Llegué de La Habana y dos días después estaba en el estudio con los bailarines. No me tocó ni un tiempo de adaptación, directamente en el estudio. Lo que me interesa es siempre encontrar todo el elenco, desde los niños en formación hasta todas las edades que la estructura con la que voy a trabajar tiene. Eso es muy importante: no estoy interesado en trabajar con el mejor bailarín técnicamente; lo que estoy buscando es más bien personalidades y cómo esas personalidades me pueden compartir su historia. Con el grupo trabajamos todos durante una semana completa con la práctica de taller, juegos, improvisaciones.

«La segunda semana trabajamos una hora con todo el grupo. Y cada día con un grupo diferente, pero reducido. Para encontrar las personalidades y también la energía con más intimidad, y generar un poquito más de confianza entre ellos y yo, que es importante, porque no me posiciono como en la punta de una pirámide, sino de modo horizontal: yo voy a elegir unos bailarines que me interesa potencialmente trabajar con ellos, pero ellos pueden también decidir si quieren trabajar conmigo, si quieren compartirme ese pedazo de su historia, de sí mismos, porque hay siempre un pedazo de nosotros que dejamos en el teatro, que compartimos, regalamos a los demás, al coreógrafo, a los bailarines, pero también al público».

—¿La coreografía ha sido un proceso de construcción colectiva, entonces? 

—Absolutamente. Y va a seguir así hasta el final.

—Hemos visto que en experiencias anteriores ha usado el audiovisual como registro de ese proceso de investigación que precede a las piezas danzarias. ¿Lo está haciendo también acá?

—Estoy totalmente en eso, grabando con mi teléfono. Todos los trabajos visuales que usted vio están realizados con un teléfono y un estabilizador, nada más, es muy artesanal. Acá me permití coger unas imágenes del trabajo en el estudio, otras en el Sauto, cuando fuimos a ensayar, y también imágenes cotidianas.

«Tuvimos la suerte de tener la Jornada de Teatro Callejero, donde se presentaron muchas obras interesantes. Allí grabamos algunos momentos, y también en los conciertos durante el Festival del Danzón. Estoy armando poquito a poco esos materiales, sin pretensión, con el deseo de hacer un recuerdo visual que no sea tampoco exclusivamente sobre el baile, más bien de un ambiente general».

—Usted ha comentado que llegó acá con una idea sobre los bailarines cubanos, sobre todo a partir de las grandes figuras que había visto. ¿Qué imagen se lleva después de haber trabajado con esta compañía? 

—Tienen un talento que, a veces, ni ellos mismos lo saben. Hay mucho potencial, es lo que pude encontrar en el baile y con muchas obras que pude ver en el Callejero, compañías de La Habana, de todo ese mundo de la teatralidad, del payaso. Y los bailarines específicos de ese elenco, de esa nueva generación, tienen talentos, pero todavía no lo saben, son muy jóvenes. Gracias al trabajo enorme de la maestra Lilian Padrón acá en Matanzas para seguir luchando, desarrollando todos esos talentos con mucho amor, con mucho cuidado y con mucha exigencia también.

—¿Cuánto tienen en común los bailarines de sitios geográficamente tan distantes como Francia, Vietnam o América Latina?

—Tienen todo en común.

Cubasí

A propósito del estreno del espectáculo Mira en el Teatro Sauto, del coreógrafo francés Alexis Jestin junto a la compañía Danza Espiral por el Día Internacional de la Danza, el fotorreportero Félix González de Radio 26 comparte las siguientes instantáneas.

Se trata de una estación de su proyecto Look what the world did to us (Mira lo que el mundo nos hizo), el cual ha transitado anteriormente por países como Vietnam ó Ecuador y en el que artista aborda el aislamiento, la exclusión social y los movimientos migratorios.

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