18 de julio de 2024

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En Indio Hatuey sí que hilan fino

El grupo de sericultura de la Estación Experimental de Pastos y Forrajes Indio Hatuey, en Matanzas, está conformado por jóvenes en su mayoría, quienes han desarrollado esta actividad para el posterior empleo de la seda en la artesanía y la cosmética.

La sericultura, entendida como la cría del gusano de seda (Bombyx mori) mediante técnicas para lograr capullos y obtener la seda como producto textil final, es un emprendimiento agropecuario que, sin necesidad de una elevada inversión inicial, puede incorporarse en los programas de desarrollo local como alternativa de diversificación que genera ingresos y empleos.

El grupo de sericultura de la Estación Experimental de Pastos y Forrajes Indio Hatuey, en Matanzas, está conformado por jóvenes en su mayoría, quienes han desarrollado esta actividad para el posterior empleo de la seda en la artesanía y la cosmética.El licenciado en Bioquímica Dayron Martín Prieto, investigador del centro y líder del proyecto identificado con la marca ArteSeda desde 2006, comenta que con alrededor de 2 000 larvas se pueden obtener 100 gramos de hilo de seda con calidad extraordinaria.

Para desarrollar la cría del gusano de seda, poseen un área considerable en que cultivan la morera, planta originaria de Asia occidental, de la cual se alimenta este gusano.

Luego de casi un mes de crianza, el gusano hace el capullo de seda (para lo cual demora hasta cinco días), y la metamorfosis de larva a crisálida y polilla puede demorar hasta 15 días. El gusano hace el capullo como una protección para la crisálida, explicó.

Añade que extraer el hilo de seda del capullo puede hacerse a través de un proceso de cocción que permite obtener un hilo continuo y, sacando cuentas, de 200 capullos se pueden producir entre 600 y 800 metros de hilo.

¿Para qué serviría? «El hilo puede ser empleado en la medicina, para suturas
de cirugías, por ejemplo. Por ahora, el campo más nutrido en este sentido es la artesanía y, para ello, a través de este grupo científico, se han capacitado artesanos de provincias como La Habana, Mayabeque, Artemisa, Matanzas, Villa Clara y Sancti Spíritus, quienes emplean hilo y capullos, teñidos con diferentes colores, para la confección de abanicos, collares y vestidos, entre otros productos».

—¿Cuáles son los retos a los que se enfrentan a diario?

—El primero fue introducir este organismo en nuestro país, bajo las condiciones climáticas y de todo tipo que poseemos en la estación, aun cuando acondicionáramos las áreas para la crianza, según sus necesidades, elevando los techos, empleando el guano para ellos, entre otras alternativas. No obstante, es difícil porque la temperatura alta afecta todo el proceso. Lo ideal sería entre 25 y 30 grados Celsius, pero actualmente supera los 36 grados y nos enfrentamos entonces al gran desafío de que no podemos violar ninguno de los pasos que conlleva su  cuidado, pues el gusano es muy delicado y requiere de exigentes manejos.

Lograr una producción de huevos del gusano de seda con la calidad requerida para que el proyecto sea sustentable es el mayor reto. Fotos: Pablo Massip

«Lograr una producción de huevos del gusano de seda con la calidad requerida para que el proyecto sea sustentable, es el mayor reto en cuestión. Trabajamos mucho en ello para lograr que este proyecto pueda aplicarse en otros lugares del país, pues genera empleos y la materia prima que se obtiene propicia el desarrollo de diversas actividades económicas.

«Es importante cumplir con requisitos de estándares internacionales, pues esta es una actividad de fuerte reconocimiento a nivel mundial y la posición de Cuba debe ser respetada de igual manera, una vez que apostamos por la crianza de este gusano y la obtención de los principales materiales de la seda, como son sus proteínas, el hilo y el aceite de las crisálidas».

Comenta Martín Prieto que la capacitación ofrecida, incluso a niños a través de talleres realizados, incluye el desgomado y la torsión del hilo, el uso de tintes naturales y químicos, la manipulación de los telares, la elaboración de bisuterías, tejidos, cosméticos y productos de la medicina natural.

Se extrae el hilo de seda del capullo  a través de un proceso de cocción que permite obtener un hilo continuo. Fotos: Pablo Massip

En Asia, este insecto se consume hervido, frito o como ingrediente en salsas. Pero nuestra cultura nos aleja de este uso, y por eso nos dedicamos a esta variante y, en el futuro, con las condiciones y recursos necesarios, a su empleo en el área médica, agrega.

El joven especialista, junto al resto de los involucrados en el proyecto, se dedica con esmero a esta actividad, pues es la clave del éxito, teniendo en cuenta que no precisa de grandes inversiones.

«Potenciamos el aprovechamiento de los desechos que genera la producción, ricos en proteínas, para diversificar el uso en la industria farmacéutica y en la cosmetología. Además, valoramos estrategias de cooperación para desarrollar proyectos con otros países, encontrar nuevas fuentes de financiamiento o concretar alianzas comerciales para continuar la investigación del gusano y la producción de seda.

«Con China iniciamos, digamos, la alianza primordial, pues ellos son pioneros en esta actividad y de ellos obtuvimos los primeros huevos, así que sería ideal mantener estrechos vínculos para la formación del personal, su capacitación constante y su trabajo cotidiano».

  • Juventud Rebelde

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