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Thursday 14 November 2019
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Fidel perdura en los corazones agradecidos

Genial lucidez la del profesor de los años mozos de Fidel Castro Ruz cuando aseveró: “Fidel tiene madera”. Eran evidentes la grandeza que desde niño llevaba en sí, la inquietud intelectual y el espíritu de justicia.

Encabezó a los jóvenes de la generación del centenario del Apóstol, cuyas ideas libertarias lo llevaron al Moncada, al presidio; lo trajeron de regreso en el yate Granma y le consagraron en la Sierra Maestra hasta el mil veces glorioso primero de enero de 1959.

Infinita la obra realizada, en la que superó con creces los pronunciamientos del programa moncadista.

Bajo su guía la pequeña Isla del Caribe se hizo inmensa. En los más recónditos lugares del planeta se dice con orgullo y nostalgia “Fidel”, pues hasta allí llegaron los beneficios, la mano amiga, la solidaridad diversa.

Tanta obra materializada y vivió como el más humilde de los humanos, al no aceptar ni publicar la infinidad de reconocimientos que le fueran otorgados, ni permitir que su nombre identificara institución alguna. Hasta el enemigo le admiró y le supo invencible.

Le vimos partir hacia la inmortalidad y en Santa Ifigenia el eterno caguairán seguirá conduciendo los destinos de la nación, a sus 93 cumpleaños, porque es de la madera que perdura en el tiempo y en los corazones agradecidos.




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