Las Minas de San Antonio (+fotos)
A 14 kilómetros de Matanzas, en un paraje conocido como Finca San Antonio, se halla una mina con una riqueza exponencial bajo su suelo.
En la actualidad el sitio parece más uno de esos yacimientos que una vez agotados carecen de valor alguno, porque allí solo reina el silencio y la quietud.
Al hermoso paisaje de la zona con vistas espectaculares del pan de Matanzas, donde predominan las gigantescas estructuras de hierro de los molinos, se suma además la enigmática presencia de una masa de agua que un buen día inundó el lugar.
EL VIAJE
Justo al traspasar los límites de Corral Nuevo, cruzando un puente sobre un ríos donde se observan viajacas a flor de agua, se encuentra uno de los yacimientos minerales más singulares de la región occidental.
En Cuba solo existen dos similares y la de San Antonio, cuenta entre otros atractivos con una laguna de aguas profundas.
Para llegar hasta allí, es preciso recorrer una zona que en el pasado se caracterizó por poseer una veintena de ingenios azucareros, algunos de ellos implicados en la conspiración liderada por el negro Aponte.
De la prosperidad azucarera de antaño apenas quedan algunos vestigios de antiguos palacetes y barracones de esclavos.
A lo largo de un trayecto de 14 kilómetros que son los que separan a la ciudad de Matanzas con la finca San Antonio, uno encontrará vistas espectaculares que solo se logran apreciar en ese hermoso espacio geográfico nombrado Valle de Yumurí.
Justo por esos lares también se erigieron 25 ingenios ante el creciente florecimiento azucarero del siglo XIX. De esas industrias solo quedan escasas ruinas, como una estructura en forma de arco que se logra divisar desde el camino.
Algunos aseguran que esa edificación formaba parte de un barracón de esclavos. Otros entrevistados durante nuestra visita a la zona manifestaron que se trataba de la casa señorial.
Lo que nadie pone en duda es que la edificación forma parte del antiguo central San Antonio.
LA MINA
El camino transitado conduce a un yacimiento que ya ha visto pasar sus mejores tiempos, aunque contradictoriamente el mineral que se extrae posee excelente calidad según análisis desarrollados por diversas investigaciones.
La mina de yeso de San Antonio aún permanece en activo, aunque esta actividad ocurre esporádicamente. De sus suelos se recolecta la materia prima necesaria para la fabricación de cemento gris.
El yacimiento está ubicada en la provincia de Mayabeque, pero la opera la Empresa de Materiales de la Construcción de Matanzas.
El material era trasladado por vía férrea hasta las fábricas de cemento de Mariel, Cienfuegos o Camagüey. La superficie agreste y árida de la mina asemeja un terreno lunar con cráteres y ondulaciones provocada por las detonaciones en busca del mineral, que yace a unos cinco metros bajo una capa de arcilla.
Cerca de allí aún permanecen en pie los grandes molinos de piedra que regalan al entorno una belleza singular.
Se trata de estructuras colosales por donde se transporta el material triturado hasta acumularse en grandes montículos que de un momento a otro serán trasladados a alguna industria del cemento.
LA LAGUNA
Si bien las minas de San Antonio resultan un lugar destacable por su singular belleza, lo más llamativo del paraje no reside en la superficie ni en las inmensas estructuras metálicas, todas resultado de la intervención humana que ha conseguido transformar el entorno.
Más bien ha sido la naturaleza quien ha dicho la última palabra al inundar con aguas de un manantial un yacimiento anterior, transformando el sitio en una hermosa laguna.
Y para más asombro, el desprendimiento de una roca gigante desde una de las cumbres impide obtener una visión total de la majestuosidad del lago, como si la propia naturaleza quisiera impedir el paso de los intrusos o de aquel intento de extraer el agua mediante turbinas para rescatar el yacimiento.
Lo cierto es que la gran piedra permanece justo en el centro del camino, franqueando el acceso. Según un especialista consultado, la masa de agua surgió de improviso tras una mala operación de las detonaciones.
Desde entonces, la laguna forma parte del paraje, embelleciendo el lugar de manera considerable. Aunque aseguran que los yacimientos de yeso contienen altos niveles de azufre, en nuestro viaje pudimos constatar y hasta filmar la presencia de diminutos peces que se aproximaron con desenfado a nuestra cámara.
La laguna es un hermoso espejo de agua desde donde se yerguen las paredes de la antigua mina.
Allí la quietud es admirable. En los contornos se reflejan la floresta que crece en las cumbres perpendiculares y en el centro se distinguen nítidamente las nubes al pasar. Sin dudas, uno de los parajes más hermosos que hemos visitado alguna vez.
En ese recóndito paisaje natural, la magnificencia de la naturaleza puede resultar avasalladora: es tal la explosión de colores, sonidos y silencios, que nos advierten cuán diminutos e insignificantes podemos llegar a ser ante ella.
Entonces no nos queda más remedio que reverenciarla desde nuestra humilde presencia para intentar captar al menos parte de esa belleza que se nos manifiesta.
