19 de junio de 2024

Radio 26 – Matanzas, Cuba

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En ocasión de su aniversario, Alfredo Zaldívar anuncia nuevas obras literarias

Más de 40 años desde su arribo de tierras orientales a orillas de Guanima, a Alfredo Zaldívar Muñoa se le otorgó por sus méritos el de Hijo de la Ciudad de Ríos y Puentes

El escritor Alfredo Zaldívar Muñoa, Premio Nacional de Edición, arriba a su cumpleaños 67 en manifiesta devoción hacia Matanzas. Es lo que se llama un promotor innato, que sorprende, que se ofrece perenne a la Atenas de Cuba. Y lo hace con nuevos proyectos en su escritorio, esta vez en los géneros de poesía, testimonio y novela.

Admirado por su ímpetu y resultados de excelencia, no solo en la concepción literaria, sino también en la de editor, creación y desarrollo de espacios en la UNEAC, de sus preferidos; en salas de teatro y rincones de la ciudad, más su dirección de la Casa de las Letras Digdora Alonso y de Ediciones Matanzas, es ahora noticia.

Indago acerca del libro de poesía que recrea esta etapa existencial, porque el dedicado a los niños ya está terminado:

“El poemario para adultos contempla muchas temáticas, casi todas relacionadas con la familia, mi padre, la infancia, también con la racialidad, el amor, hablo de la realidad inmediata.

“El título Carga pesada parte de un poema que resalta la amistad y las cargas que lleva el hombre en su camino, a partir de una colección de piedras…”

¿Piedras, dice?

“Sí, de distintos lugares, donde quiera que he estado me he llevado piedras; y reflexiono alrededor de estas, cuando rodando se encuentran o si me hallan a mí… Cada una posee una historia, inmersa en ese poema.

“… Soy una piedra, ¿quién contempla a quién?

ya no son tan hermosas como en el río, el valle o la montaña.

Cuando algo es arrancado de su sitio, nada es igual,

por eso no quisiera salir de mi hábitat, ser trasplantado.

Siento arrepentimiento de mi indolencia, de mi egoísmo,

quizás por ello mi memoria no es fiel,

 o falte a la verdad conscientemente, 

confunda sitios y personas, pero recuerde

intacta su belleza, su arresto, su silencio…”

Sobre el escrito testimonial señala entusiasmado:

“Estoy trabajando en un libro testimonio de los primeros 15 años de Ediciones Vigía. Participaron tanto creadores apoyando ese proyecto, que iniciamos Rolando Estévez Jordán y yo en lo que se llamaba Casa del Escritor, en los altos de la casona de las calles Magdalena esquina a Río, en esta emblemática ciudad.

“Emocionante porque se involucraron muchos amigos del país y del exterior, escritores importantes que vinieron a dar a Vigía en muchos eventos; se publicaron libros relevantes; toda esa historia inicial quiero recogerla. Posee varios capítulos, algunos dedicados a personajes  y espero que los que han seguido a partir del 2000 escriban sobre esta última etapa.”

Y de la novelística en ciernes, aclara que no es una, sino son dos; quizás por el gusto que le tomó a Seboruco…, su primera obra, al ser evidente que este estilo vuelve a apoderarse de su pensamiento:

“Hay una que trata sobre un personaje popular y medio demente nombrado Juan Santos. Emplearé un tono festivo, pues el bardo fue coronado Rey de la Poesía Cubana por el grupo relacionado con la Peña Literaria de Matanzas, que funcionó desde los años 40 hasta finales de la década del 50.

“La Peña Literaria estuvo integrada, entre otros,  por Carilda Oliver, Digdora Alonso, Ricardo Vázquez y  Romualdo Suárez, que permanecieron activos e integrados a la UNEAC después del triunfo de la Revolución.

“Gozaron en su juventud de gran prestigio cuando integraron la Peña y promovieron actos como el de la coronación de Juan Santos, quien publicó algunos libros, no crean que careció de inferencia con aquella época. Pues de eso tratará la novela, con sus dosis de humor e invento.”

¿Y la otra novela?

“Pues está aún en su primicia y abarca la literatura, el mundo de los escritores; es más terrenal, aunque imaginativa, como me agrada incluir en mi novelística.”

Más de 40 años desde su arribo de tierras orientales a orillas de Guanima, a Alfredo Zaldívar Muñoa se le otorgó por sus méritos el de Hijo de la Ciudad de Ríos y Puentes. Asimismo, recibe el apoyo incondicional del Centro provincial del Libro y la Literatura en cada una de sus ideas innovadoras.

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