20 de julio de 2024

Radio 26 – Matanzas, Cuba

Emisora provincial de Matanzas, Cuba, La Radio de tu Corazón

El problema de la leche

Si bien este asunto requiere mayor disciplina, control e inversiones económicas, así como la adopción de medidas rigurosas que contengan el delito en las zonas rurales, todo análisis debe partir de la importancia de comprender que, cuando falla el más mínimo detalle durante este proceso, está en juego el bienestar de nuestras familias

   

El pasado 20 de enero una madre de Colón escribió al Periódico Girón preocupada ante el comentario de que en las bodegas reducirían a medio litro la leche asignada a niños entre tres y seis años. Este sería el inicio de una “bola” que se extendería en toda la provincia.

Ante la incertidumbre las autoridades respondieron que había un déficit en la producción de leche, el cual no afectaría la cuota de los menores. En los casos en que se retrasara la distribución, la repondrían en el menor tiempo posible.

Reynaldo Rodríguez Martínez, director comercial de la Empresa de Productos Lácteos de Matanzas, nos explicó: “Nunca existió tal reducción, lo que ocurre es un incumplimiento del plan de acopio y que, de los 39 mil litros (l) diarios que necesitamos en la provincia, solo estamos recibiendo 25 mil.

“El débito se sustituye con leche en polvo, pero entre el 20 y el 25 de enero tuvimos problemas con este producto. Finalmente recibimos la cantidad necesaria para terminar el mes”.

Pese al desenlace que se le encontró a la disyuntiva en este periodo, el déficit en la producción de leche en nuestra provincia es un tema mucho más complejo, que precisa aún de numerosos cambios y esfuerzos que conduzcan a una solución definitiva.

Se mantiene, pero no engorda

En Cuba, entre los meses de noviembre y abril se transita por la estación seca, caracterizada por bajos índices de precipitación, condición que afecta las producciones pecuarias.

“Llegando la seca es muy difícil producir lo que pide el Estado”, afirma el productor de leche Mauro Teobaldo Cabrera Valdés. “Fíjate, el año pasado sembré caña para tener forraje ahora y no me da problemas regarlo, pero por mucho que uno le ´guapee´ a la vaca, la mantiene, pero no engorda”.

Sin embargo, los medios para contrarrestar las condiciones naturales no siempre están al alcance de los campesinos. Así nos demuestra el productor Ramón Guerra Núñez: “Yo tengo varios lugares donde llevar a pastar las vacas. Tengo tierra alta, ahí se seca el pasto de nada, y tengo tierra baja, que siempre tiene más hierba en temporada seca. Entonces llevo mis animales a comer para allá.

“Quería sembrar caña y king grass, pero se dificulta. No tenemos tractor, no hay petróleo para chapear el área de cultivo y cuando ves a otra gente te cobra un ojo y parte de la cara. Un tractorista, por chapear como 500 metros (m), me cobró casi tres mil pesos. Tienes que coger las ganancias que deja la vaca para eso y no te da”.

El peso del delito

Según Carlos Luis Naranjo Suárez, delegado de la Agricultura en la provincia, se estima que en 2022 se perdieron alrededor de ocho mil cabezas de ganado, y que el hurto y sacrificio representa una buena parte de esta cifra.

Mauro Teobaldo Cabrera Valdés, productor, nos contó su experiencia en este sentido: “Fue el 9 de enero cuando me mataron la vaca, tenía dos meses de parida. Se la llevaron por la cerca, pero empataron los alambres y pensamos que la habían sacado por otro lado. No encontramos los restos hasta el otro día, como a cien m de la finca. Me quedan tres vacas dando leche y ahora, además de alimentar a sus propios terneros, tienen que asumir al huérfano”.

Otra de las historias que ilustran esta problemática es la de Ramón Guerra Núñez: “Las dos vacas que tenía paridas me las mataron en diciembre pasado. Aquello fue un crimen porque una daba 12 litros por día y la otra ocho, y en lo que va de año me mataron un ternero y me robaron dos caballos”.

Entre las alternativas que han adoptado las autoridades para prevenir estos hechos están las brigadas campesinas responsables de vigilar los recursos y bienes que tienen como colectivo. Sin embargo, esta medida resulta insuficiente ante un problema de tales dimensiones.

Lo cierto es que cada vaca perdida y cada litro de leche vendido en el mercado negro reducen la capacidad de distribución y hay que entender que los máximos afectados son aquellos niños y enfermos que tanto precisan de este alimento.

Contratos e impagos

“Ahora mismo no tenemos firmado el contrato con el Lácteo, lo que hay es un compromiso, y quiero decir algo: si pudiera venderle la leche a otro, no se la vendería a ellos. Son muy informales. ¿Tú sabes lo que son más de tres meses sin pagarle al guajiro? Pero a pesar de eso, cumpliré mi compromiso de aportar, porque sé la situación de los niños”, nos comentó otro de los productores.

La desmotivación de gran parte de los campesinos se centra justamente en la cadena de impagos. La leche se le compra al productor a 20 pesos el litro y se vende a 8.65 centavos al Grupo Empresarial de Comercio. La diferencia la subsidia el Estado.

A esto se suma que Comercio acumula deudas millonarias por retrasos en el pago, según nos cuenta el propio Reynaldo. Esto afecta directamente a los campesinos y desencadena que muchos vendan la leche por vías alternativas, generalmente ilícitas.

La Empresa de Productos Lácteos solicitó en diciembre de 2022 un crédito al banco de 110 millones de pesos para cerrar parte de la deuda, pero quedaron casos pendientes y los impagos se acumulan.

De acuerdo con la cantidad de vacas que existen en el territorio, hay un potencial de entrega de 29 millones de litros de leche al año, pero de ellos solo hay contratados 19 millones por el momento, pese a iniciarse la contratación en noviembre del pasado año. Ante esta situación, el Gobierno extendió una prórroga al proceso hasta el 30 de marzo próximo.

La ruta de la leche

La leche llega a las bodegas por cuatro vías. Dos se conocen como entrega directa; en esta modalidad el campesino, por cercanía, transporta la leche hasta el establecimiento, lo cual se aplica en áreas rurales y poblados pequeños, como en el caso de Torriente, en Jagüey Grande. En tal caso, el pago al productor lo realiza en ocasiones Comercio y en otras la Empresa de Productos Lácteos.

Una tercera modalidad incluye un paso extra: los camiones de la Empresa de Productos Lácteos recogen la leche de los diferentes productores en una zona determinada y depositan directamente en las bodegas, antes de seguir su camino hacia la industria. Sucede así en Martí y Los Arabos, por ejemplo.

La cuarta vía es la más larga de todas. Esos camiones que ya dejaron leche en algunos lugares llevan lo que quedó a la industria y después distribuyen al resto de los municipios. En este caso se encuentran Matanzas, Cárdenas, Colón y Jagüey Grande.

Además de los retrasos en el acopio de la leche, existen antecedentes de ilegalidades vinculadas al proceso de distribución, ámbito en el que las autoridades centran su atención y adoptan estrategias para garantizar el orden en tal sentido.

¿Cómo aumentar la producción?

En estos momentos las principales autoridades de la provincia trabajan para contratar la mayor cantidad de campesinos y corregir lo que dificulta el proceso de producción y distribución. Por ello implementa un sistema de inspecciones diarias para aumentar el control.

Actualmente se revisa de manera minuciosa el consumo social para evitar el desvío y se presiona a los productores que incumplen el plan. Ante situaciones excepcionales se convocará a una Comisión Agraria y se aplicará la compra forzosa del ganado.

Es necesario además vincular a las organizaciones políticas y de masa de cada municipio para que participen activamente en la solución de un problema que afecta directamente a la población.

Aunque la leche de este mes esté garantizada, los niveles productivos actuales no suplen la demanda y de mantenerse la situación habrá un faltante similar durante el mes de marzo. Tal pronóstico obliga a repensar el trabajo en el sector agrícola y el funcionamiento de los procesos productivos.

Por el alto costo de los alimentos y la escasez de productos básicos, la canasta familiar se torna imprescindible para las madres matanceras, que dependen en gran medida de la leche subsidiada para alimentar a sus hijos, debido a los precios abusivos –y muchas veces inalcanzables– que adquiere el producto en el mercado informal.

Si bien este asunto requiere mayor disciplina, control e inversiones económicas, así como la adopción de medidas rigurosas que contengan el delito en las zonas rurales, todo análisis debe partir de la importancia de comprender que, cuando falla el más mínimo detalle durante este proceso, está en juego el bienestar de nuestras familias.

(Coautora Patricia Mesa Bermúdez, colaboradora/)

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