Matanzas: diagnóstico demográfico de cuidado en el occidente cubano
Matanzas necesita atención priorizada en materia de estímulo a la fecundidad, mejora de las condiciones de vida y freno a la emigración
La provincia de Matanzas se perfila como uno de los territorios cubanos con la situación demográfica más alarmante, según los datos oficiales publicados por el Centro de Estudios de Población y Desarrollo (CEPDE) de la ONEI en sus Indicadores Demográficos de Cuba y sus territorios en 2025.
Mientras la nación enfrenta un envejecimiento poblacional acelerado y una tasa de natalidad históricamente baja, Matanzas profundiza esas tendencias con cifras que superan la media nacional en mortalidad y emigración, y se sitúa por debajo en nacimientos.
El comportamiento de los nacimientos, con solo cuatro mil 166 alumbramientos durante 2025, coloca a la provincia por debajo de la tasa bruta de natalidad nacional que fue de 7.1 por cada mil habitantes. En Matanzas, esa tasa se desplomó hasta 6.9 por mil, una de las más bajas del país, lo que evidencia una limitada reposición generacional.
Esta caída en la llegada de nuevos matanceros ocurre en un contexto de elevada mortalidad, donde la provincia reportó nueve mil 032 defunciones, lo que representa una tasa bruta de mortalidad de 14.9 por cada mil habitantes, por encima del 14.2 nacional.
Este desbalance entre muertes y nacimientos arroja un crecimiento natural negativo de -8.0 por mil, muy por debajo del -7.1 registrado en el país.
«La diferencia parece pequeña, pero en términos demográficos es significativa: Matanzas pierde población de manera más acelerada que el promedio cubano», explicó un especialista del CEPDE. A esto se suma un saldo migratorio de -28.8 por cada mil habitantes, cifra que supera el -25.6 nacional y que confirma la sangría poblacional hacia otras provincias y al exterior.
Sin embargo, no todo es negativo. Matanzas exhibe un indicador más favorable que el promedio nacional en la tasa de mortalidad infantil, que se ubicó en 9.4 por cada mil nacidos vivos, frente al 9.9 de Cuba. Esto sugiere que, aunque la provincia tiene dificultades para atraer y retener población, la atención a la salud materno-infantil sigue siendo efectiva.
Fecundidad, un desafío silencioso
Aunque la publicación no detalla la Tasa Global de Fecundidad (TGF) por provincia, los indicadores apuntan a que Matanzas se encuentra en el grupo de territorios con menor propensión a tener hijos. La combinación de una baja natalidad, alta mortalidad y fuerte emigración sugiere que la TGF matancera podría estar por debajo del ya crítico promedio nacional de 1.29 hijos por mujer, muy lejos del nivel de reemplazo generacional (2.1).
Envejecimiento y estructura por edades
Otro elemento distintivo de Matanzas es su población marcadamente envejecida. La edad media en la provincia alcanza los 43.2 años —ligeramente superior a la media nacional de 43.0—, mientras que la edad mediana se eleva a 45.2 años, también por encima de los 45.0 de Cuba. Esto implica que la mitad de los matanceros supera los 45 años, lo que agrava la presión sobre los sistemas de salud y seguridad social, y reduce la base de población en edad productiva.
Matanzas en el contexto nacional
En el mapa demográfico de Cuba, Matanzas se sitúa entre las provincias con peor desempeño, comparable a Villa Clara o La Habana, aunque superada en algunos indicadores por territorios orientales como Guantánamo, que aún mantiene una natalidad más alta (9.1 por mil) y una mortalidad más baja (11.0 por mil).
La capital, por su parte, aunque tiene una tasa de mortalidad más elevada (17.3 por mil), también muestra una natalidad de 6.0 y un saldo migratorio más negativo, pero su condición de polo de servicios y empleo le otorga dinámicas distintas.
Para los especialistas, el caso de Matanzas es un reflejo de los desafíos estructurales de Cuba: una población que envejece, que emigra y que no se reproduce al ritmo necesario.
«Si no se implementan políticas públicas diferenciadas para estimular la natalidad y retener a los jóvenes, Matanzas podría experimentar una contracción poblacional aún más severa en los próximos años», advirtió el informe.
Mientras tanto, los datos de 2025 dejan un mensaje claro: Matanzas necesita atención priorizada en materia de estímulo a la fecundidad, mejora de las condiciones de vida y freno a la emigración, si aspira a revertir un curso demográfico que, por ahora, solo parece profundizarse.
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Información basada en los Indicadores Demográficos de Cuba y sus territorios 2025, elaborados por el Centro de Estudios de Población y Desarrollo (CEPDE) de la ONEI.
