¿Por qué la calabaza es tan cara si crece hasta en la calle?
La calabaza, oriunda de América, tuvo su centro de origen en México, donde aún crecen especies ancestrales de forma silvestre
En Cuba la calabaza, tradicionalmente, no se compraba para el consumo hogareño; se podía adquirir en solares yermos, cunetas, basureros y en cualquier sitio donde se botaran las semillas.
Hoy se ha convertido en una vianda de alto valor monetario, por lo que se encuentra a precios elevados: una libra de calabaza se cotiza en el mercado entre 70 y 90 pesos.
Su producción es sencilla: tarda aproximadamente tres meses en dar fruto y no requiere atención esmerada, ni grandes cantidades de abono químico u otros cuidados.
Transitando por la calle Navarro y la calzada del Naranjal, en la ciudad de Matanzas, observé una mata de calabaza hermosa y llena de vitalidad. Estaba en un hueco de la calle, cerca del contén, en un lugar donde los vehículos no la afectaban. Esto me hizo reflexionar sobre lo inconcebible de su alto precio actual.
La calabaza, oriunda de América, tuvo su centro de origen en México, donde aún crecen especies ancestrales de forma silvestre. Existen hallazgos arqueológicos de su cultivo en el valle de Oaxaca, con más de diez mil años de antigüedad. En Cuba, los taínos la cultivaban mucho antes de 1492, previo a la llegada de Cristóbal Colón.
El almirante, al pisar tierra y pronunciar la frase que ha trascendido en el tiempo —“Esta es la tierra más fermosa que ojos humanos hayan visto”—, se encontró con el cultivo de la calabaza.
Un dato curioso: durante la Guerra de 1898 en Cuba, un bloqueo naval provocó escasez de alimentos y la calabaza se convirtió en un alimento básico. Los habaneros incluso le dedicaron una famosa canción llamada El General. Según la tradición oral, se refería al “General de los pobres”, dada la falta de comida. Este hecho ratifica que el bloqueo es una práctica recurrente de EE.UU. y que el humor de los cubanos siempre surge ante la adversidad.
