Reflexiones respecto al 330 aniversario de Matanzas

 

Cuando llegue el mes de octubre Matanzas cumplirá 330 años. Debe convertirse este en motivo suficiente para movilizar el pensamiento, el accionar y los sentimientos con el fin de reafirmarla como una de las ciudades más hermosas del país.

Desde el aniversario 325 de la fundación de la Atenas de Cuba, en 2018, se reconoció ese movimiento constructivo que se generó como un punto de partida de las acciones que la tricentenaria urbe yumurina requiere para ratificarse entre los sitios geográficos mejor conservados del país y parte de Latinoamérica.

Sin embargo, la realidad es siempre más rica que los planes y proyectos. Muchos sucesos acontecieron durante el último lustro que marcaron, no solo el interior de las personas, sino también el espíritu de la ciudad.

Reparación y embellecimiento de calles céntricas, restauración de algunos inmuebles, labores de conservación en otros y la implementación de regulaciones urbanas son algunas de las prioridades que deben ejecutarse con vistas a octubre.

De acuerdo a los presupuestos que se aprueben con tales fines, se deberán retomar para su restablecimiento sitios emblemáticos de la urbe que ya fueron objeto de restauración pero, luego del paso de los años, requieren ser reparados nuevamente.

A ello se suman,  entre las acciones más importantes de la Oficina del Conservador para el presente año, afianzar las relaciones de trabajo con los miembros del proyecto ArqueoCuba, la consolidación de sus proyectos socioculturales y el apoyo a las programaciones culturales de la ciudad.

Otro de los propósitos de los especialistas del primer inmueble neoclásico del país es estrechar vínculos con naciones que, desde la creación de la institución, contribuyen al desarrollo de proyectos como los talleres de la Escuela de Oficios, mediante donaciones monetarias y de implementos diversos.

Marcará también un momento importante dentro de las festividades del año en cuanto al patrimonio, la celebración del 160 aniversario del Teatro Sauto y la necesidad de fomentar nuevos lenguajes y propuestas que acerquen más a la población a las instituciones relacionadas con la historia y la cultura.

No obstante, el desafío mayor radica en la restauración y conservación de las áreas del centro histórico yumurino, un frente en el que necesariamente deben confluir los esfuerzos de todos, matanceros o no, quienes sienten por esta tierra de cultura.

A pesar de las dificultades económicas, los esfuerzos se encaminan a regalarle a la primera ciudad moderna de la Isla un aniversario en el que predominen el buen gusto y propuestas culturales a la altura de su grandeza.

Con ese fin será determinante el acompañamiento de cada ciudadano, visitante, de la gente de a pie, de los directivos, de los soñadores y los más pragmáticos. Solo con la voluntad y el esmero colectivos será posible celebrar como merece la Ciudad de los Puentes sus 330 años.

El sueño sería que se renovaran todos los espacios públicos, calles y edificios del centro histórico citadino, entre ellos algunos que precisan acciones más fuertes dado su pésimo estado de conservación y, aún más allá, que la trasformación se extendiera a la provincia toda.

Sin embargo, la determinación de las tareas más urgentes, dado la disponibilidad de recursos, será fundamental para, más que cumplir un cronograma, celebrar el 330 aniversario de la ciudad con la belleza y la grandeza que Matanzas y los matanceros merecen.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Captcha *

Mostrar Botones
Ocultar Botones