Un Industriales vs. Matanzas a graderío vacío por falta de motivación
Los Cocodrilos de Matanzas iniciaron la cuarta edición de la Liga Élite de Béisbol cubano con el ímpetu de un conjunto que había conseguido un objetivo que muchos creían imposible.
Los rojos y amarillos empezaron la lid veraniega a todo tren, como se dice en el argot popular: victorias por remontadas, un equipo compenetrado y todos los jugadores apostando por el objetivo de la clasificación.
Luego de una primera subserie que ilusionó a los parciales matanceros, los dirigidos por Eduardo Cardenas entraron en una dinámica negativa, llegando a encadenar diez derrotas al hilo.
Jornada tras jornada, los aficionados acudían al estadio Victoria de Girón en espera de que la novena local cambiara la dinámica y retornara a ser ese equipo que ilusionó a más de uno.
Con el paso de los días y sin cambiar la situación, la afluencia de público al coloso matancero comenzó a disminuir hasta el punto de poder contar con las manos las personas que iban a animar al equipo.

Luego de un buen tiempo sin conocer la victoria, los Cocodrilos se reencontraron con el triunfo en el último desafío frente a los Leñadores de las Tunas.
Aquello, más que una victoria en un simple partido de béisbol, resultó un bálsamo para la afición que comenzó a creer en la remontada y, por qué no, en la clasificación.
Dos victorias frente a Industriales en el parque Latinoamericano encendieron la llama que el viento de tantas derrotas había disipado.
Los reptiles volvieron al pantano para tomar un segundo aire e iniciar la segunda mitad del campeonato con nuevos bríos.
Muchos, entre los que me incluyo, pensamos que con una subserie tan atractiva como un Matanzas frente a Industriales, el estadio se llenaría o al menos tendría una concurrencia por encima de lo cotidiano.
Para mi sorpresa, resultó todo lo contrario: el primer partido transcurrió con no más de un centenar de asistentes y de ahí en lo adelante la cifra comenzó a descender.
Un día un buen amigo me comentó: Cuando quieras ver como marcha un equipo en cualquier disciplina llega al estadio y fíjate en la gente, ellos son el mayor indicativo de como están las cosas.
Siendo sinceros las alarmas en torno al rendimiento deportivo de los Cocodrilos de Matanzas llevan ya un tiempo encendidas, ahora aparejado a esto saltan las alarmas por el poco respaldo de la afición.
Cómo mismo un atleta requiere la motivación como combustible, el amante del deporte también requiere de ese pequeño incentivo para asistir a una instalación deportiva o vitorear a los suyos.
En todos los ámbitos de la vida existen momentos de crisis y el deporte no está exento de ellos en pos de reconducir la situación toca evaluar que ha salido mal hasta el momento para que en lo adelante todo sea mejor.
En medio de lo avatares diarios que forman parte de nuestra vida el béisbol resulta ese pequeño momento de desconectar y ser feliz, no lo dejemos perder por falta de motivación.
