Cuando la respuesta no se hace esperar
Estos días lluviosos nos hacen volver la vista hacia quienes se movilizan oportuna e inmediatamente en favor del bien común y ensalzar su disposición de trabajo.
La historia, en concreto, la protagonizó un grupo de trabajadores de la mipyme COHISE tras una convocatoria de la administración del hospital clínico-quirúrgico Faustino Pérez, de Matanzas
Un episodio de lluvias intensas ocurrido a inicios de octubre –que según el viejo refrán popular es el mes que “todo lo pudre”-, provocó el escurrimiento y estancamiento del agua hacia el recibidor y otras zonas colindantes.
La respuesta no se hizo esperar, bien temprano Ottoniel Candales, director de COHISE y varios de sus compañeros se personaron en el sitio para corregir la eventualidad y devolverle la vitalidad al lugar.
Con los útiles de limpieza en mano y sin medir la magnitud del fenómeno, emprendieron la faena, solo enfocados en rehabilitar, en el menor tiempo posible, el área hospitalaria y ellos sin obstaculizar la actividad propia del personal médico.
“No fue fácil, pero lo logramos”, comentó Candales al explicar que tuvieron hasta que recoger el agua empozada en el salón principal con frazadas que exprimían en los cubos y de ahí, al exterior.
El desarrollo de esa tarea, realizada fuera del contenido de trabajo de la mipyme que hoy garantiza la sanidad en las áreas de terapia intensiva e intermedia, hemodiálisis y el salón de operaciones; es reflejo de la determinación de un colectivo que defiende la idea de que higiene es salud.
