24 de mayo de 2024

Radio 26 – Matanzas, Cuba

Emisora provincial de Matanzas, Cuba, La Radio de tu Corazón

(Des)Bloqueo

Pienso, simplemente, en el dolor intenso por una sangrante herida que ha supurado una retahíla de percances socioeconómicos y, aún más triste, el distanciamiento entre dos naciones que, para nada habrían de estar en disputa
bloqueo
A veces me detengo a pensar cómo es posible que haya pasado tanto tiempo. Pienso en mis veintitantos años y en lo insólito de que algo tan injusto los triplica y se mantiene sin muestras futuras de doblegación.
Pienso, simplemente, en el dolor intenso por una sangrante herida que ha supurado una retahíla de percances socioeconómicos y, aún más triste, el distanciamiento entre dos naciones que, para nada habrían de estar en disputa.
Y es que la vileza de una medida coercitiva como el bloqueo económico, comercial y financiero de los Estados Unidos a Cuba resulta un cerco brutal, cuyos tentáculos nos asfixian y pretenden apagar todo resquicio de luz que aún destelle en la Isla.
Enumerar es una odisea, pero si ya de por sí antes del triunfo revolucionario las argucias norteamericanas eran más que hirientes, la connotación del Primero de Enero de 1959, el proceso de nacionalizaciones de 1960 o, mejor aún, la victoria de Playa Girón en 1961, resultaron detonantes para que se arreciara todavía más su prepotencia.
Precisamente este inesperado fiasco para el tío Sam en tierras matanceras y honrosa página histórica para nuestra Isla, así como las aún más temerarias nacionalizaciones motivaron a la administración del otrora presidente John Fitzgerald Kennedy a imponer un embargo total, que básicamente prohibía todo tipo de transacciones económicas entre Estados Unidos y Cuba que, a la larga, pretendía excluirnos del marco internacional y se valía de su mano dura para motivar un cambio político en la Isla.
Además de la prohibición del comercio, el embargo también inhabilitaba los viajes a nuestra Isla para los ciudadanos norteños, excepto en casos específicos, pues aislar la economía cubana de la influencia estadounidense, establecer un bloqueo económico contra ella y asfixiar al pueblo antillano para que compensara las propiedades nacionalizadas eran las máximas principales.
Lo más increíble es saber al bloqueo como protagonista de una creciente serie de artimañas complementarias que, hasta la actualidad, solo ponen en juego nuestra creatividad e inventiva y hunden aún más el supuesto prestigio del dizque paraíso de la democracia internacional, ese que no dudó en dejar a Cuba en manos españolas mientras le fue conveniente, para después expulsar al gobierno ibérico y apoderarse de nuestra tierra.
No somos pocos los que ansiamos una Cuba donde las brutales cadenas que la han mantenido forzosamente atada a la hegemonía de los Estados Unidos queden destrozadas, una Cuba donde el acceso a la educación, la salud, la ciencia o la tecnología no cuesten la constante resistencia de su pueblo y cuya actual quimera de convivir mejor sin bloqueo, más que una ansiada bocanada de aire, se convierta en una manifiesta realidad.

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