Macartismo: el fantasma que vuelve a rondar la política de EE.UU.
El término "macartismo" ha perdurado para describir acusaciones infundadas de deslealtad o subversión con fines políticos
¿Existe alguna diferencia entre el macartismo histórico y la política que aplica hoy Estados Unidos? Para responder, primero recordemos qué fue aquel fenómeno.
El macartismo fue un período de intensa persecución política y anticomunista en Estados Unidos durante la década de 1950, liderado por el senador Joseph McCarthy. Se caracterizó por acusaciones sin pruebas: se señalaba a funcionarios del Gobierno, militares y artistas de ser simpatizantes comunistas o «desleales», a menudo sin el debido proceso.
Se practicó la llamada «caza de brujas», con interrogatorios agresivos y listas negras que destruyeron carreras y vidas. Todo ello, alimentado por el miedo de la Guerra Fría.
Ahora bien, cualquier similitud con la política exterior del Imperio actual no es pura coincidencia; es una práctica establecida. ¿Acaso no hay un parecido evidente con lo que está sucediendo con Cuba y lo que acaban de hacer con Venezuela? No es simple suposición, es una realidad constatable.
El término «macartismo» ha perdurado para describir acusaciones infundadas de deslealtad o subversión con fines políticos. De hecho, en la actualidad, quienes advierten sobre un «renacimiento» de estas prácticas no exageran: más bien, se palpa en el ambiente un retorno de esos métodos en la política estadounidense contemporánea.
