Bernarda Alba en el teatro cubano
En la penumbra de las escenas, cuando el luto se convierte en cárcel, La casa de Bernarda Alba interrumpe en el público cubano como un grito a sus propias vivencias hogareñas donde el poder matriarcal, el silencio y el deseo conviven bajo el mismo techo.
Escrita en 1936, la obra de Federico García Lorca se hizo lugar especial en los escenarios cubanos desde mediados del siglo XX, adaptada por directores que vieron en ella similitud con las rigideces morales y patriarcales de la sociedad. Su recepción en el público la convirtió en referente que enfatizan las comunes tensiones de control doméstico y el miedo al “que dirán”.
Tras la muerte de su esposo, Bernarda Alba impone ocho años de luto estricto a sus cinco hijas, encerrándolas en la casa convirtiéndola así en una cárcel moral. El fantasma de Pepe, el Romano, prometido de la hija mayor, más amante secreto de la pequeña Adela desata celos, intrigas y un clímax trágico donde la hipocresía y la autoridad ciega conducen al suicidio.
Bernarda encarna el poder absoluto, vigilante de sus hijas, las que representan insolencia, envidia, hipocresía y desafío, llevándolas a una tragedia fatal. En versiones cubanas, la obra se tiñe de localismos; la matriarca evoca autoridad familiar mientras sus retoños representan respuestas al encierro. La Poncia, sirvienta cómplice y crítica, añade el contrapunto popular, un choteo sutil que aligera la tragedia.
La obra, dividida en tres actos de diálogos afilados y silencios elocuentes, es adaptada al teatro cubano con espacios minimalistas, incorporando el acento y gestos propios de la tierra que reactualizan el texto. El ritmo escénico, pausado, pero tenso, invita al público a confrontar sus propios lutos culturales.
Esta puesta, en sintonía con la celebración del Día del Teatro Cubano, transforma el clásico en un recordatorio de que el teatro no sólo entretiene, sino que abre puertas a verdades incómodas, celebra la memoria y afirma la libertad a través de la escena.
Por: Fabianny Rodríguez Domínguez, estudiante de Periodismo
