Dúo Gminis y la música contemporánea matancera más desafiante que nunca
Para los jóvenes talentos oriundos de la Ciudad Bandera, versátiles y arriesgados, su principal misión continúa siendo llevar la música cubana a nuevos espacios y demostrar que tradición y modernidad pueden convivir con un sello único: sonar siempre a Gminis
Con las ansias de lograr la autenticidad como artistas, el dúo Gminis de raíces matanceras, propone un concepto que refleja quiénes son y explica por qué el arte los unió tanto como los lazos sanguíneos que comparten.
Los gemelos nacidos en el municipio de Cárdenas, Yaisel y Yasiel Morejón Coffigny, conforman la agrupación desde hace casi dos décadas, la misma que surgió producto de una infancia marcada por la devoción hacia los temas de Silvio Rodríguez y Pablo Milanés.
Los jóvenes cantantes, bailarines y modelos, popularmente conocidos en el ámbito artístico como Paul y Joni, alcanzaron notable reconocimiento luego de su aparición en el programa de música alternativa y electrónica Cuerda Viva, donde recientemente recibieron el Premio de la Popularidad en la categoría de música urbana.
«El Premio Cuerda Viva marcó un antes y un después en nuestro camino artístico. Nos demostró que nuestra propuesta estaba conectando con el público y con una plataforma que se caracteriza por impulsar lo auténtico y lo diferente, que era precisamente lo que habíamos perseguido desde nuestros inicios», expresó Yaisel Morejón Coffigny, vocalista del grupo.
Para los hermanos, establecidos en la capital desde hace un par de años, estar allí fue sentir que el esfuerzo, la constancia y la fe en su proyecto de vida cobraba un verdadero sentido y que el traslado a una ciudad distinta significaba sólo el comienzo de todo.
Los fieles discípulos del maestro Reynaldo Montalvo relatan que otro de los momentos mágicos de su emergente popularidad fue, sin dudas, la nominación por primera vez a los Premios Lucas, donde se ubicaron entre los diez videos más populares del año en su primer intento dentro de esa plataforma.
«Fue una sorpresa y, al mismo tiempo, una gran responsabilidad, porque sabíamos que competíamos con proyectos consolidados y artistas de amplia trayectoria».
Quedar entre los tres finalistas, cuentan que significó un logro incluso más sorprendente, aunque más allá del resultado final, el solo reconocimiento reafirmó para ellos que su imagen y el mensaje que portan a través de sus creaciones, se recibían con respeto y admiración.
Vivenciar en primer plano las reacciones del público, comentan que es el motor que potencia tanto su energía como las conexiones entre ellos y los fanáticos, al final de cada actuación.
El Teatro Karl Marx, escenario de grandes acontecimientos culturales del país, fue testigo de la noche más inolvidable para los artistas emergentes al cumplir un sueño que creían demasiado grande, experiencia que califican como una de las más memorables hasta la actualidad.
«Para este 2026 tenemos proyectos que reflejan nuestra evolución y nuestro compromiso con la música. Uno de los más importantes será el estreno del vídeo oficial de nuestro tema más reciente titulado Qué hago, que se convertirá en el segundo videoclip oficial de nuestra carrera».
Al mismo tiempo, los músicos trabajan en la culminación de un proyecto discográfico en formato EP que tiene como base rescatar la música antológica cubana con la reinterpretación de clásicos desde una mirada contemporánea con la conservación de su toque original.
El Extended Play, traducido al español como Reproducción extendida, nace del respeto de los hermanos hacia su herencia musical y del deseo de acercar a las nuevas generaciones a esas canciones que forman parte de su identidad cultural.
Para los jóvenes talentos oriundos de la Ciudad Bandera, versátiles y arriesgados, su principal misión continúa siendo llevar la música cubana a nuevos espacios y demostrar que tradición y modernidad pueden convivir con un sello único: sonar siempre a Gminis.
