Los sueños de René Fernández caben en un papalote
El 21 de junio de 1962, nació un sueño.
El Teatro Papalote es casa, familia y solidaridad, proyectado así con un legado de más de seis décadas dedicadas al arte titiritero cubano.
Su historia, acompañada siempre de sonrientes muñecos y escenografías con vívidos colores, consagra a la cultura matancera y al invaluable arte de las figuras.
René Fernández Santana, director de la compañía teatral desde sus inicios, celebra dicha jornada especial como lo haría un padre con un hijo. «Teatro Papalote es mi propia vida».
Sobre su proceso creativo para mantener en pie un proyecto sociocultural tan sólido, el maestro comenta que durante toda su vida ha escuchado a muchos profesionales del campo, lo que le ha desarrollado una gran capacidad creativa y una libertad artística ilimitada.
«Me enseñaron a tener compromiso con el arte de la animación de los títeres y a nunca dejar de avanzar, estudiar e investigar más allá de lo que escribiera, diseñara o dirigiera técnica y artísticamente», expresó.
Una de las cosas que más le apasionan es que otros titiriteros le aporten ideas, así como él lo ha hecho con otros durante todo este tiempo.
Aprovecha también la ocasión para confesar que gracias a la realización de certámenes internacionales, ha tenido la posibilidad de intercambiar experiencia con notables colegas.
A lo largo de los años, Fernández Santana se ha propuesto perfeccionar un sistema de educación y formación del artista de las sombras y las risas.
Del que abraza a los niños desde las tablas del escenario y se despide de la manera más fugaz y hermosa.
Para el fundador de este regalo de la ciudad, «Papalote» representa un símbolo de la cultura no sólo de Matanzas sino del territorio nacional, conjunto teatral del que heredamos una importante riqueza artística.
«Considero que ese preciado potencial resultó en quehaceres artísticos bienobrados y me enorgullece formar parte de esa hazaña».
Durante los recientes días festivos, instituciones y proyectos culturales de la provincia así como de otras regiones del país, encabezaron diversas actividades en la urbe para reconocer la meritoria obra del guiñol matancero.
El Teatro Papalote, de la mano firme de René Fernández Santana, promete proteger el sueño de más infantes cubanos quienes encuentran en el arte de los objetos inanimados un mejor modo de comprender el mundo.
