Deudas con los innovadores
Como tácita evidencia del continuado irrespeto de directivos empresariales a sus aniristas, allí estaba la cifra, reveladora y redonda, en el informe a las sesiones finales del 22 Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC).
Más de 700 entidades de todos los sindicatos en el país registraron incumplimientos de los términos establecidos en las normas que regulan los procesos de tramitación y remuneración a los autores de las innovaciones, asegura el documento.
Aunque el dato corresponde al cierre del 2025, el cuartico parece seguir igualito, sin cambio alguno, a juzgar por el empleo de la frase «persisten los incumplimientos» en el mencionado informe, y ello presupone que la tendencia se mantiene en lo que va de 2026.
Las empresas con tal saldo negativo violan la Ley no. 38/1982: De las Innovaciones y Racionalizaciones, y de otras normas complementarias, que concede a las administraciones la responsabilidad de materializarlas, y encarga velar por lo dispuesto a la Asociación Nacional de Innovadores y Racionalizadores (Anir) y a los sindicatos.
Si bien no se especifican las causas, las infracciones a la norma pudieran estar en el desplazamiento de los trámites o
la existencia de pérdidas económicas en el sector empresarial o la no planificación de ese gasto por el sector presupuestado.
Mientras los trabajadores perjudicados esperan porque sus propuestas se inscriban se beneficiaron del resultado monetario o social generado por las soluciones de los aniristas
En tanto se les gestiona mal, los afectados integran una población laboral innovadora cuyo aporte a los procesos productivos, de servicios, la docencia, la investigación y la defensa benefician la eficiencia económica de un país que no puede prescindir de su talento, mucho menos en un contexto de profundización de la guerra económica, comercial y financiera de los Estados Unidos contra Cuba.
Según el propio informe a las sesiones finales del 22 Congreso de la CTC, como resultado del cálculo del efecto económico, las soluciones tramitadas en el período alcanzan un valor de más de 7 mil 935 millones de pesos, como expresión financiera de ahorro y/o ganancias en un año de aplicación.
Foto: Archivo.

Esta reiterada violación de los derechos de los trabajadores aniristas, derechos refrendados en la vetusta y desactualizada Ley no. 38/1982: De las Innovaciones y Racionalizaciones, es solo una de las puntas visibles del iceberg que evidencia el deterioro de la actividad anirista en nuestro país. Considero que, en la gran mayoría de nuestras instalaciones, la actividad innovadora y como institución la ANIR fueron perdiendo terreno y prácticamente en picada. Si Ud. entrevista a viejos aniristas, quizás sin micrófono y grabadora para no intimidarlos, le hablarán con orgullo de tiempos anteriores, con enojo de las soluciones engavetadas y con incertidumbre de los tiempos actuales. La conjunción de las problemáticas agravadas desde el periodo especial, la dualidad monetaria primero, y el desordenamiento monetario, después, una legislación propia desatemperada, preferencia de muchos directivos por la pieza nueva (jugar al seguro) antes de una «solución» criolla al problema, trabas burocráticas acrecentadas, han logrado desalentarlos. Innovar, perder el tiempo en crear soluciones, gestionar un recurso u otro, incluso de basureros o de equipos de baja técnica o por obsolescencia, no solo no es alentado, ocurre el desestimulo en toda línea. Continua vigente una antigua anécdota: Un anirista destacado había logrado llevar a vías de hecho una innovación colosal, realizado modificaciones a un equipo novedoso, que se había paralizado al poco tiempo de haberse puesto en marcha y el Bloqueo (apartes de trabas legales y tecnológicas del fabricante alemán) impedía su reparación. Su operación además ya había acarreado importantes sumas por conceptos de ahorro de tiempo, recursos y productividad en general, por lo que el autor fue convocado a una importante reunión en el nivel superior. Allí, aparte de felicitarlo y alentarlo, alguien dijo que nuestros profesionales demostraban ser superiores en ingenio a los profesionales alemanes, japoneses y otros que creaban tales equipos, y, cuando comenzaba un discurso edulcorado y magnificente al respecto de la innovación, la ANIR y otros, fue interrumpido por nuestro anirista quien le dijo, sí, pero ellos tienen algo que casi nunca, por no decir nunca, tenemos; recursos y apoyo.
El pasado 12 dejó de existir uno de los mejores aniristas que ha tenido nuestra ciudad, trabajador de Hidrología por décadas, su innovación más conocida fue recrear la máquina conformadora de los perfiles de los enrejados del bastidor del puente Calixto García o de Tirry, allá en la última década del siglo pasado, l ingeniero López. Sirva la publicación de este comentario de tributo a su memoria.