20 de junio de 2026

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La revolución de las cubanas

Hoy Vilma Espín es recordada como la presidenta eterna de la FMC

El 18 de junio de 2007 falleció en La Habana Vilma Espín Guillois. Su nombre quedó inscrito en la historia de Cuba, no solo por su participación en la lucha clandestina y guerrillera, sino por todo el trabajo que desplegó tras el triunfo de 1959 para cambiar la vida de las mujeres cubanas.

En 1960 impulsó la creación de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), que unificó a diversas organizaciones femeninas que ya existían, como Unidad Femenina Revolucionaria, las Brigadas Femeninas Revolucionarias y los Grupos de Mujeres Humanistas, entre otras. La FMC nació con un objetivo concreto, incorporar a las mujeres al empleo, a la educación y a la vida social y política del país.

Desde la presidencia de la Federación, que ocupó hasta su muerte, Vilma promovió medidas de impacto real. Se crearon círculos infantiles para que las madres pudieran trabajar o estudiar. Se abrieron programas de alfabetización y superación dirigidos específicamente a mujeres; se atendió a miles de mujeres en situación de prostitución para su reinserción social mediante educación y empleo.

Más adelante, la FMC desarrolló cursos de capacitación en oficios como peluquería y corte y costura, y puso en marcha el programa Educa a tu hijo, pensado para preparar a niños que no asistían a instituciones escolares, con la participación directa de las madres y la familia.Su papel no se limitó a la acción social. Integró la Comisión de Atención a la Mujer, la Infancia y la Juventud de la Asamblea Nacional y participó directamente en la elaboración de leyes que marcaron un antes y un después. La más relevante fue el Código de la Familia de 1975, que estableció la igualdad de derechos y responsabilidades entre hombres y mujeres en el matrimonio y en el hogar.

También intervino en la redacción del Código de la Niñez y la Juventud. Ella no veía ese proceso como una conquista exclusiva de las mujeres, sino como un cambio cultural que involucraba a toda la sociedad.

Hoy Vilma Espín es recordada como la presidenta eterna de la FMC. Su legado se mide en los índices de participación femenina que Cuba alcanzó en la educación superior, el empleo y los órganos de poder, pero también en la vida cotidiana de varias generaciones de cubanas que encontraron en la Federación una herramienta para cambiar sus vidas.

  • Por Yohanka Rodríguez Rodríguez,  estudiante de Periodismo

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