El bloqueo a Cuba: más de un siglo de opresión
El bloqueo a Cuba no es una política nueva del imperio estadounidense. Es parte de una misma línea de acción criminal que ya acumula más de un siglo de existencia
Muchos creen que el bloqueo a Cuba comenzó hace poco más de 60 años, pero la realidad es que esta política se remonta a más de un siglo. Aunque hubo una tregua durante los gobiernos que se alinearon con los intereses estadounidenses, Estados Unidos siempre ha tenido sus ojos puestos en apoderarse de la Isla.
Desde principios del siglo XIX Estados Unidos exploró diversas estrategias para lograr su objetivo: la cesión, la compra o la anexión del territorio cubano. En aquel entonces, José Martí, el Apóstol de la independencia cubana, ya denunciaba las intenciones de Estados Unidos de frustrar las aspiraciones de la naciente nación cubana.
Para comprender mejor estas intenciones basta con revisar un fragmento de la carta de instrucción que Washington envió en 1897 al general de las tropas estadounidenses preparadas para invadir Cuba. En ella se menospreciaba a Cuba y a su pueblo, describiéndolos como: Indiferentes en materia de religión y, por tanto, en su mayoría inmorales…, con nociones muy vagas de lo justo y lo injusto.
La carta continuaba: Son propensos a procurarse placeres no mediante el trabajo, sino a través de la violencia; y como resultado de esta falta de moralidad, desprecian la vida. Pero lo más escalofriante estaba por venir: Claro está que la anexión inmediata a nuestra federación de elementos tan perturbadores y en gran número sería una locura.
Y luego, la orden más macabra: antes de plantearla, debemos sanear el país, aunque sea aplicando el medio que la Divina Providencia usó con Sodoma y Gomorra. La carta culminaba con una instrucción criminal: Habrá que destruir cuanto alcancen nuestros cañones, con hierro y fuego, y extremar el bloqueo para que el hambre y la peste, su constante compañera, diezmen a la población pacífica.
Por lo tanto, el bloqueo a Cuba no es una política nueva del imperio estadounidense. Es parte de una misma línea de acción criminal que ya acumula más de un siglo de existencia.
