Se ha apagado la voz de Santiago Ramírez Frías, periodista cuya historia quedó entrelazada para siempre con la memoria sonora de la ciudad y con la vida cotidiana de generaciones de oyentes que crecieron escuchando su timbre inconfundible a través de las frecuencias de Radio Ciudad Bandera.
La radio cardenense está de luto. Se ha apagado la voz de Santiago Ramírez Frías, periodista cuya historia quedó entrelazada para siempre con la memoria sonora de la ciudad y con la vida cotidiana de generaciones de oyentes que crecieron escuchando su timbre inconfundible a través de las frecuencias de Radio Ciudad Bandera.
Santiago llegó a la radio en la década del 50 del pasado siglo, cuando todavía el oficio se aprendía entre consolas, micrófonos y largas jornadas de transmisión en vivo.
Comenzó como operador de audio, en aquellos años en que la precisión técnica y la pasión por el medio eran esenciales para sostener cada salida al aire. Desde entonces entendió que la radio no era solamente un trabajo, sino una manera de acompañar a la gente.
Con disciplina y vocación decidió ampliar sus conocimientos y estudió Periodismo en la Universidad de La Habana, formación que consolidó una carrera marcada por la profesionalidad y el respeto a la noticia. Poco a poco su voz se convirtió en una presencia habitual en los hogares cardenenses.
Durante más de cinco décadas, Santiago Ramírez Frías acompañó la señal de Radio Ciudad Bandera narrando la vida de su pueblo, informando sobre los acontecimientos más importantes y llevando al oyente el pulso cotidiano de Cárdenas.
Al conocerse su fallecimiento, no solo parte un periodista. Se despide también uno de los hombres que ayudó a construir la identidad radial de la ciudad, un profesional que hizo de la constancia su principal herramienta de trabajo.
Su nombre quedará grabado junto al de figuras como Roberto Bueno Castán, Argilio Rodríguez, Bienvenido Arencibia, Pedro Ángel Arteaga y otros grandes de la radio local que hicieron de los micrófonos un puente permanente entre la información y el pueblo.
Cárdenas pierde a una de sus voces más entrañables, pero su legado permanecerá vivo en los archivos sonoros, en la memoria de sus colegas y, sobre todo, en el recuerdo de quienes durante tantos años encontraron compañía a través de sus palabras.