Carilda Oliver Labra: «…yo amo el tiempo»
«Creo en las galaxias y en los virus,/ soy un animal tremendo./
Debiera estar cansada de la vida;/sólo me canso de morir».
(Fragmentos del poema Auto de fe)

Carilda Oliver Labra difunde su poesía por Matanzas en el perfume marino que llega de la bahía o en el sonido de las voces que vibran en Pueblo Nuevo, recorren la calzada de Tirry, atraviesan el puente y desembocan en la Plaza de la Vigía para enrumbar su camino por la calle de Medio, en busca de “una ilusión”.
En este verano se rememora a la Premio Nacional de Literatura, pues Carilda nació el 6 de julio de 1922.
No existe yumurino que no haya leído alguno de sus poemas, recogidos en más de 30 títulos o reflexionado con sus artículos o disfrutado de sus cuentos editados en revistas y periódicos.
Carilda nunca abandonó Matanzas ni su casa de Tirry 81, aunque su fama se extendió hacia Europa y viajó por las Américas. Como dijo un poeta “vivió para el amor y sintió penas, pero su mirada siempre fue limpia”.
Nuestra ciudad devino escenario de su andar poético, en rimas donde se escucha la pasión del amor y, a la vez, «el clamor social», los cuales resaltan su participación activa en la vida de esta bella isla.
Al paso de las décadas continúa viva en el palpitar de las calles, en los ríos y puentes, de esta ciudad que tanto amó y cantó en sus versos.
«Perdónenme este trajín con la ternura,/ este nomeolvides que asfixio de un plumazo,/ este dolor tan duro que coloqué en el ala».
