Evelio Hernández, gloria del deporte cubano protagoniza San Juan Murmurante
Con el sabor de la trova y el calor de la nostalgia, el espacio San Juan Murmurante dedicó su edición dentro de la trigésimo cuarta Feria Internacional del Libro en Matanzas a una de las grandes leyendas del béisbol cubano: Evelio Hernández.

Ochenta años de vida, y una historia que merece ser contada. Nacido en Nicaro, Holguín, aunque llegó muy pequeño a La Habana y después a Matanzas, Evelio confesó, en diálogo con la anfitriona Cari Padilla, que desde la escuela del MININT ya practicaba pelota y baloncesto.
Pero antes de brillar en el diamante, con solo 20 años formaba parte de la escolta personal del Comandante Ramiro Valdés. Luego vino la gloria deportiva: campeón con Henequeneros en el 70, paso por Citricultores y formó parte de la inauguración del estadio Victoria de Girón. Su posición fue la de cátcher y defendió la franela de Cuba durante nueve años, conquistando tres mundiales, títulos centroamericanos y panamericanos.
Ya retirado, vistió otro uniforme: el de combatiente internacionalista en Etiopía, Líbano y Vietnam. Y entre tanta historia, confesó que también es amante de la fotografía, una pasión que revela su sensibilidad.
San Juan Murmurante, ese espacio que lleva el nombre del río que inspiró a José Jacinto Milanés, volvió a demostrar que en Matanzas el deporte y la literatura también se abrazan.
